Sin piso en la caída, la industria teme que la recuperación se consuma en importaciones

La actividad industrial volvió a ser una noticia negativa para el gobierno de Javier Milei. Según datos recientes de la Unión Industrial Argentina (UIA), la producción en las fábricas argentinas durante abril se derrumbó 14,2% en comparación con el mismo mes del año pasado y en el primer cuatrimestre de 2024 acumuló un descenso del 12,4%. El indicador positivo fue la mejora del 4,5%, en contraste con el pésimo marzo por el que había atravesado la producción local, golpeada por la baja del consumo y la falta de dólares para importar materia prima.

“En abril la actividad industrial registró una caída anual (-14,2% i.a) y un repunte mensual (+4,5%, sin estacionalidad) luego del bajo desempeño de marzo. Los datos se explican por la mayor cantidad de días hábiles y la normalización de cuestiones puntuales que habían atravesado algunos sectores en marzo. Igualmente, se trató del onceavo mes de caída interanual consecutiva y el primer cuatrimestre de 2024 acumuló una baja de -12,4% i.a”, señaló el último informe del Centro de Estudios Económicos de la UIA.

La recuperación de abril, sin embargo, no alcanzó para detener la estampida de puestos de trabajo en las fábricas. Sucede que “el empleo asalariado registrado en la industria aceleró su caída”, con una pérdida significativa durante abril: en total, fueron despedidos 4.881 trabajadores en sólo un mes, que se sumaron a los más de 10.000 puestos destruidos desde que se inició el declive, en agosto del año pasado. El acumulado mostró una baja de 15.357.

Un piso incierto y una recuperación en alerta
Los industriales todavía muestran restricciones al momento de hablar de una eventual recuperación de la actividad fabril. Lejos de la V auspiciada por el Gobierno para la salida de la recesión, los empresarios de la industria manufacturera advirtieron, en diálogo con PERFIL, que “la corrección de las variables macroeconómicas servirá para estabilizar los costos, pero sin que haya mejora en los niveles de consumo, será inocuo cualquier mejora que no incida en la macroeconomía”.

“Si bien la actividad podría estar cerca de un piso, el sector industrial enfrenta dificultades por la baja demanda, así como aumentos de costos. Será importante que, en la medida que haya una recuperación del mercado interno, la misma no sea canalizada únicamente en mayores importaciones, sino que traccione una recuperación de la producción local y el empleo”, señaló el informe del CEU de la UIA.

Sucede que los efectos de la apertura de las importaciones caerán en momentos en que los acuerdos paritarios por salarios, un cierto relax del ajuste fiscal para recomponer obra pública y nuevos beneficios al consumo que comiencen a hacer efecto sobre la actividad. Los industriales creen que puede haber un corrimiento de la oferta hacia los productos importados, que contarán con beneficios impositivos y competirán con ventaja con los locales. “Hacia adentro de los portones somos muy competitivos. Pero ya se está viendo en las góndolas que la importación es más barata sin impuestos y eso generará más empleo en el exterior”, se lamentó el dueño de una fábrica bonaerense.

A la espera de la recuperación del consumo
“De acuerdo a la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), la producción de alimentos y bebidas registró en abril una caída del -4,2% i.a. Esta caída fue atenuada por el complejo de aceites que presentó una suba de +27,2% i.a. De no tenerse en cuenta ese rubro, el sector presenta una caída mayor (-8,7% i.a.). En los primeros cuatro meses del año el sector acumula una baja de -5,3% i.a., mientras que sin el complejo de aceites acumula -10% i.a”, señaló el informe fabril.

Según fuentes de empresas del sector, “la caída del consumo estuvo en el orden del 30% en el primer cuatrimestre, marcando un piso preocupante”, lo que obligó a tener que desplegar “mucha dinámica promocional en los principales productos”. Ahora, las fábricas de Alimentos y Bebidas esperan que “se reactive el consumo, a partir de la recuperación del salario real de la gente”. “La baja de inflación es positiva, pero tiene que acompañar el bolsillo”, aclararon desde las empresas del sector, a PERFIL.

Por el momento, la crisis está instalada en la industria y, a pesar de alguna buena señal, las malas noticias podrían continuar en el sector. Hasta el momento, las empresas persisten en su idea de desprenderse de empleados ante la falta de consumo, pero ahora alertadas por la importación de horas trabajadas. “Se puede dar la paradoja de que se recupere el consumo, pero que las fábricas sigan despidiendo personal e, incluso, las pymes más chicas queden en el camino, lo que ahondaría la recesión en el mediano plazo, porque la recomposición por paritarias tendrá un techo corto”, se lamentó un ejecutivo de una empresa local, consultado por este medio.

Fuente: Perfil