Este domingo, México realizó unas elecciones inéditas para elegir directamente a sus jueces, desde la Suprema Corte hasta jueces locales. A pesar de la baja participación, la presidenta Claudia Sheinbaum calificó el proceso como un éxito, aunque persisten preocupaciones sobre la influencia de la corrupción y la calidad de los candidatos.
Por primera vez, la ciudadanía mexicana votó directamente para elegir a 2,680 cargos judiciales, incluyendo miembros de la Suprema Corte de Justicia, magistrados y jueces de primera instancia. La jornada electoral contó con una participación inferior al 14% del padrón electoral, compuesto por aproximadamente 100 millones de personas.
Según cifras preliminares del Instituto Nacional Electoral (INE), la asistencia estuvo entre el 12.5% y el 13.3%, un porcentaje muy bajo comparado con los comicios presidenciales de 2024, cuando Claudia Sheinbaum fue electa con un amplio respaldo popular. No existió un umbral mínimo de participación para validar la elección.
El proceso estuvo marcado por el desconocimiento generalizado sobre los candidatos, lo que generó confusión entre los votantes. “No conoces a los candidatos, salvo los que hacían videos en TikTok”, señaló una votante a la agencia AFP.
Entre los aspirantes se encontraron figuras polémicas, como Silvia Delgado, exabogada del narcotraficante Joaquín “Chapo” Guzmán, y Fernando Escamilla, defensor de un exlíder del cártel de Los Zetas. Además, Leopoldo Chávez, con antecedentes penales por tráfico de drogas en Estados Unidos, también buscó un puesto judicial.
La organización Defensorxs reportó al menos 20 candidaturas vinculadas a estructuras criminales o con antecedentes preocupantes, lo que generó alarma entre sectores sociales y organismos internacionales.
El gobierno oficialista defiende la reforma judicial como un avance hacia la democratización y el fin de la impunidad, señalando que el sistema previo favorecía a delincuentes organizados y corruptos.
No obstante, la oposición y expertos internacionales alertan sobre los riesgos que implica elegir jueces mediante voto popular. Margaret Satterthwaite, relatora de la ONU para la independencia judicial, advirtió que este sistema facilita la infiltración del crimen organizado y limita la selección basada en méritos.
Manifestantes en la Ciudad de México denunciaron que la reforma “entierra al Poder Judicial”, última barrera contra el autoritarismo, y expresaron su preocupación por la concentración de poder en el Ejecutivo y el oficialismo.
Aunque la jornada electoral se desarrolló sin incidentes graves, la baja participación y la controversia en torno a los candidatos generan incertidumbre sobre el impacto real de esta reforma. Los resultados oficiales se esperan en los próximos días y definirán si esta experiencia será replicada o revisada.
Académicos como David Shirk, experto en justicia mexicana, señalan que la corrupción se concentra más en las fuerzas del orden y fiscalías que en los tribunales, lo que señala un desafío estructural más amplio.


