Rusia se acerca a una cifra histórica y trágica en su guerra contra Ucrania: más de un millón de soldados rusos muertos o heridos desde el inicio de la invasión en febrero de 2022. Según estimaciones oficiales y de medios independientes, el país ha sufrido más bajas que en cualquier conflicto desde la Segunda Guerra Mundial. Las cifras generan alarma tanto en Rusia como en los países de la OTAN.
A más de dos años del inicio de la ofensiva rusa en Ucrania, junio de 2025 marca un punto crítico: las bajas del ejército ruso se acercan al millón. Con un promedio de 1.000 bajas diarias —entre muertos y heridos—, los cálculos provienen del Estado Mayor ucraniano, coinciden con servicios de inteligencia occidentales y medios rusos independientes como Meduza y Mediazona.
Estas pérdidas, mayores que las registradas en guerras previas desde 1945, reflejan la intensidad del conflicto y la resistencia ucraniana frente a una potencia militar superior.
El balance: cifras que superan a guerras anteriores
- Muertes estimadas: Entre 165.000 y 250.000 soldados rusos.
- Heridos graves: Se estima una proporción de 4 heridos por cada muerto.
- Bajas totales: Aproximadamente 1 millón de soldados rusos.
- Comparaciones históricas:
- Supera las pérdidas de la URSS en Afganistán.
- Se equipara a las bajas británicas en la Segunda Guerra Mundial.
- Cuadruplica las pérdidas estadounidenses en Vietnam.
Estos datos dejan en evidencia el altísimo costo humano que está pagando Rusia.
A diferencia de Rusia, Ucrania mantiene un enfoque defensivo y cuida más la vida de sus tropas. Según declaraciones del presidente Volodímir Zelensky, se estimaban unas 43.000 muertes y 370.000 heridos hasta diciembre de 2024, aunque expertos advierten que podrían ser cifras subestimadas.
Además, el uso de drones FPV explosivos ha favorecido la defensa, haciendo vulnerables incluso a tanques rusos. La proporción de heridos por cada ucraniano muerto es de 8 a 1, lo que refleja una mejor atención médica y evacuación.
Ante las bajas masivas, el Kremlin ha implementado una estrategia que combina propaganda, incentivos económicos y contratos generosos para sostener el conflicto sin movilización general:
- Bono de alistamiento: Hasta 15.000 dólares.
- Salario anual promedio: Entre 3,5 y 5,2 millones de rublos.
- Compensación por muerte: De 11 a 19 millones de rublos para la familia.
Este sistema, calificado por algunos analistas como «deathonomics», se sostiene principalmente con soldados de regiones empobrecidas. El reclutamiento se mantiene con una media de 30.000 a 40.000 nuevos alistados mensuales.
Según encuestas, el 88 % de los rusos aprueba que otros reciban dinero y beneficios por ir a la guerra “en lugar de nosotros”. Esto ha permitido al Kremlin mantener la estabilidad interna a pesar del número creciente de muertes.
En pueblos pequeños, el efecto es visible: mejoras materiales, casas nuevas y autos modernos, gracias a los pagos militares. El contrato tácito entre el Estado y las familias convierte la pérdida en una transacción que amortigua el impacto social.


