Tras las elecciones judiciales del domingo, la presidenta Claudia Sheinbaum y el partido Morena lograron el dominio de los tres poderes del Estado en México. El nuevo presidente de la Suprema Corte sería Hugo Aguilar, un abogado indígena que refuerza la mayoría afín al oficialismo.
Con la inédita elección de jueces celebrada este domingo, el partido oficialista Morena, liderado por Claudia Sheinbaum, afianza su dominio absoluto en México. A la presidencia y la mayoría en el Congreso se suma ahora una Suprema Corte conformada por figuras cercanas al oficialismo.
El gran ganador del proceso fue Hugo Aguilar, abogado indígena mixteco, quien se perfila como el próximo presidente del máximo tribunal. Su designación refleja tanto el peso simbólico como político que tiene esta transformación en el sistema de justicia.
La participación fue baja, con apenas un 13% del padrón acudiendo a las urnas. A pesar de ello, la elección marca un giro histórico: por primera vez, los jueces del Poder Judicial fueron electos directamente, una medida impulsada por López Obrador y concretada durante el mandato de Sheinbaum.
La oposición, que promovió la abstención, denunció que el oficialismo consolida un modelo autoritario, al concentrar el control de los tres poderes y una mayoría de gobernaciones.
El renovado máximo tribunal estará conformado por cinco mujeres y cuatro hombres, seleccionados a partir de propuestas del gobierno y el Congreso. Entre los nombres más destacados se encuentran Lenia Batres, Yasmín Esquivel y Loretta Ortiz, todas magistradas que en el pasado apoyaron reformas clave de López Obrador.
Yasmín Esquivel fue noticia en 2022 por enfrentar acusaciones de plagio en su tesis de grado, aunque no se impidió su continuidad en la Corte.
La llegada de Hugo Aguilar, con la mayor votación del proceso, no solo refuerza la mayoría afín al oficialismo, sino que representa una figura con fuerte simbolismo histórico e identitario.
Nacido en 1973 en Oaxaca, Hugo Aguilar es abogado con maestría en derecho constitucional. Reconocido por su lucha en defensa de los pueblos originarios, también fue asesor jurídico del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) durante las negociaciones con el Estado tras el levantamiento armado de 1994.
“Hay una deuda importante con los pueblos indígenas”, declaró tras su triunfo, evocando el legado de Benito Juárez, también indígena mixteco y primer presidente de México. Aguilar sigue los pasos de Juárez, quien también presidió la Corte Suprema antes de asumir la jefatura del Ejecutivo en el siglo XIX.


