El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva este martes que duplica los aranceles al acero y al aluminio del 25% al 50%. La medida, que excluye únicamente al Reino Unido, entra en vigor este miércoles y afecta directamente a Argentina, que en 2024 exportó más de USD 600 millones en estos metales al país norteamericano.
En un giro que sacude el comercio internacional, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que eleva significativamente los aranceles al acero y al aluminio importados a Estados Unidos. La medida, que duplica los tributos actuales del 25% al 50%, tiene como fin “proteger la seguridad nacional” frente a lo que la administración califica como “importaciones desleales y a bajo costo”.
Según el decreto, el aumento abarca tanto productos metálicos primarios como aquellos que contengan acero o aluminio, aplicando el arancel solo al porcentaje correspondiente del material involucrado.
Aunque los principales países perjudicados son Canadá, Brasil y México —principales abastecedores de metales a EE.UU.—, el impacto sobre Argentina es notable. En 2024, las exportaciones argentinas de acero y aluminio hacia Estados Unidos superaron los USD 600 millones.
Frente a este panorama, el gobierno argentino ya activó gestiones diplomáticas. Una comitiva encabezada por el diplomático Luis María Kreckler viajó a Washington para negociar una excepción o, al menos, una modificación del nuevo esquema. Lo acompañan el secretario de Industria y Comercio, Pablo Lavigne, y la subsecretaria de Comercio Exterior, Carolina Cuenca.
El Reino Unido, el único país excluido
El único país que quedó al margen del nuevo arancel es el Reino Unido, tras un acuerdo bilateral firmado el 10 de mayo. Trump justificó esta excepción con el argumento de brindar un “trato diferenciado” a su aliado europeo.
En la orden ejecutiva, el líder republicano argumenta que el incremento es la manera “más efectiva” de frenar el ingreso masivo de acero y aluminio a precios bajos, lo que —según explicó— amenaza la competitividad y estabilidad de la industria nacional estadounidense.
Cabe señalar que Estados Unidos importa aproximadamente un 17% del acero que necesita para su sector productivo, lo que lo vuelve dependiente de socios comerciales clave.


