- Diego González, especial para SanLuis24
El próximo fin de semana el piloto argentino de Alpine tendrá la oportunidad de correr en el circuito Gilles Villeneuve de la ciudad de Montreal, en lo que será su cuarta presentación como piloto del equipo francés.
Franco Colapinto es, en la extensa historia de la Formula 1, el piloto que mayor presión ha debido -y debe- soportar, desde todos los ángulos. Razones sobran, a saber: financieras, deportivas, psicológicas, aunque, para detener la enumeración, la principal “contra” que padece es la de ser argentino y padecernos a los argentinos, que somos especialistas en generar fracasos deportivos y de los otros.
El vaso medio lleno es que el pilarense se está consolidando en la categoría máxima del automovilismo mundial, dando pasos firmes, pese a no contar con un auto competitivo; tengamos en cuenta que es exactamente la manera en la que han comenzado todos los pilotos de F1 desde 1950 a la fecha. ¿Hay excepciones? Conozco dos. Juan Manuel Fangio y José Froilán González, sí, ambos argentinos, que “nacieron” ganando, podría sumar también al gran Carlos Alberto Reutemann, que fue competitivo desde sus recordados inicios. Nadie es monarca de la máxima categoría en una decena de carreras, ni Verstappen, ni Hamilton, en cambio es un proceso que lleva años, sucede que el contenido de este tópico brevemente propuesto suele ser ajeno a los tiktokers e influenceres en general, como así también a esa prensa deportiva que si no existieran Boca, River y el 4-4-2 trabajarían de otra cosa, seguro.
Un enigma llamado Flavio Briatore
Para el polémico empresario italiano cuentan los millones y el éxito aquí y ahora, nada más y nada menos, es un manager, no un técnico o un “ingeniero”, como le llaman ahora a cualquiera que transite por el box de algún equipo. Eso es Briatore, un “halcón” de las finanzas, que en las próximas horas anunciaría el desembarco del británico Steve Nielsen como Director Deportivo de la hoy desorganizada escudería gala.
Expectativa
Sumar puntos es lo único que necesita nuestro Franco Colapinto para comenzar a transitar un sendero de mayor tranquilidad en la categoría, en los medios, en la cabeza de la alocada afición argentina y en su propio interior que, con 22 años recién cumplidos, debe ser un verdadero torbellino de emociones. Y puede hacerlo, de la mano de sus condiciones indiscutibles, con adecuado apoyo del equipo -y un poco de suerte, claro- logrará insertarse definitivamente en lo más alto del deporte motor global.
Próxima parada Canadá, allá va Franco, con la esperanza de un país a cuestas.


