Este miércoles, las acciones argentinas profundizaron su caída pese al repunte global. El índice S&P Merval retrocedió 4,2%, mientras el mercado espera la decisión del MSCI sobre la clasificación de Argentina, hoy en categoría «stand alone». Las pérdidas acumuladas superan el 35% en algunos papeles, con un Merval en dólares desplomado a niveles de 2022.
Las acciones argentinas atraviesan una nueva jornada negativa, sin poder seguir el impulso positivo de las bolsas internacionales, especialmente de Wall Street. El índice S&P Merval cerró con un desplome del 4,2%, mientras que los ADRs (acciones argentinas que cotizan en Nueva York) registraron bajas superiores al 3% en dólares.
El mercado local, golpeado por la incertidumbre política y económica, se muestra desconectado de las tendencias regionales y globales. La posibilidad de una reclasificación positiva por parte del MSCI, que define la inclusión de países en índices de inversión internacional, perdió fuerza en los últimos días.
La expectativa de que el MSCI eleve la categoría de Argentina dentro de sus índices se desvaneció. Aunque la decisión oficial se conocerá en las próximas horas, ya trascendió que el país no cumple con los requisitos mínimos de liquidez y acceso a los mercados internacionales, condiciones clave para aspirar a ser considerado «mercado emergente» o incluso «mercado de frontera».
El mantenimiento de Argentina como “stand alone” implica una exclusión de los flujos de capital global que siguen estos índices, lo que limita el atractivo del mercado local para los grandes fondos de inversión.
El índice Merval medido en dólares se ubica actualmente en USD 1.675, lejos de los USD 2.200 con los que cerró 2024. La baja acumulada en el año alcanza el 21%, pero algunos papeles sufrieron retrocesos mayores:
- Grupo Financiero Galicia y Banco Macro: caídas de hasta 35% en dólares.
- YPF y Pampa Energía: retrocesos de aproximadamente 24%.
- Vista Energy: pérdida más moderada, cercana al 10%.
El sector bancario fue el más golpeado, afectado por balances débiles en el primer trimestre y menor rentabilidad. Además, la baja en los bonos argentinos también impactó las cotizaciones.
En contraste, empresas energéticas limitaron sus pérdidas gracias al aumento de producción y el alza del petróleo, aunque no lograron cerrar trimestres positivos.
A pesar de ciertas decisiones del Gobierno orientadas a abrir la economía —como el levantamiento parcial del cepo o la eliminación del “parking” para bonos— el mercado no respondió con optimismo. Incluso acuerdos recientes, como la renovación del préstamo repo por USD 2.000 millones y la suba de reservas, no lograron revertir la tendencia bajista.
Una parte de la explicación está en el rally de 2024, cuando muchas acciones argentinas se dispararon hasta 250% en dólares, lo que dejó poco margen de mejora y llevó a una toma de ganancias en este inicio de año. En paralelo, los inversores vuelven a volcarse a mercados vecinos como Chile y Brasil, que muestran subas acumuladas de 30% y 22%, respectivamente.


