El consumo en Argentina sigue sin recuperarse, según alertó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). En declaraciones recientes, la entidad advirtió que el panorama continúa estancado y agravado por la pérdida del poder adquisitivo, altos costos y baja rentabilidad para las PyMEs.
El vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Salvador Femenía, manifestó su preocupación por el estancamiento del consumo en todo el país. En diálogo con Radio Rivadavia, señaló que tras un leve repunte a fines de 2024 y en el primer trimestre de 2025, la actividad comercial volvió a desplomarse.
“Registramos una caída en mayo respecto al mismo mes del año pasado, que ya había sido malo. Es una baja sobre otra baja”, explicó. A esto se suma una rentabilidad cada vez más reducida para los comerciantes, que enfrentan aumentos en tarifas, presión impositiva y una demanda interna debilitada.
Femenía detalló que los costos fijos crecieron significativamente, mientras que los márgenes de ganancia se achicaron. “La carga tributaria es la misma, pero los ingresos no acompañan. Es muy difícil sostener la estructura”, remarcó.
La situación se complica por la caída del poder adquisitivo de los consumidores. “El 50% de la gente no llega a fin de mes. No alcanza con promociones si no hay dinero en los bolsillos”, sentenció.
Desde CAME también cuestionaron las promesas del presidente Javier Milei de reducir la carga impositiva. “No solo no se eliminaron impuestos, sino que se reinstaló el Impuesto a las Ganancias. El propio presidente dijo que se iba a cortar un brazo si creaba un nuevo tributo, pero lo hizo”, afirmó Femenía.
Según la entidad, esta estructura tributaria termina encareciendo los precios finales, lo que a su vez profundiza la retracción del consumo.
Un informe reciente de Industriales Pymes Argentinos (IPA) coincidió con el diagnóstico de CAME. Si bien se reconoció un leve crecimiento económico en sectores como el agro, el petróleo y el sistema financiero, la recuperación no se traduce en empleo ni en mayores niveles de consumo.
“La inflación baja, pero no alcanza para reactivar la demanda. Las reservas crecen por endeudamiento, no por exportaciones. Sin inversión productiva ni mejora del ingreso real, la industria PyME sigue en crisis”, sostiene el documento.


