. Diego González, especial para SanLuis24
Este fin de semana que pasó el piloto argentino de Alpine sufrió en carne propia la pésima condición de un monoplaza que, carrera a carrera, no deja de perder rendimiento, al punto que hoy ya nadie duda que el equipo francés es el último de la “parrilla”.
Una muestra patente de lo afirmado es el magro duelo, si es que le podemos llamar así, que mantuvo con el siempre conflictivo Tsunoda -ni en un Red Bull puede redondear una actuación aceptable-, que terminó perjudicándolo por taponar a Piastri, que venía por detrás sacándole la vuelta. La sanción de 5 segundos de recargo aplicada a Colapinto no cambió nada, sólo no terminó último porque estaba en pista el mencionado japonés. Una realidad deportiva preocupante, como dijo el propio Briatore quien, a diestra y siniestra, confirmo al mundo que Franco sigue en Alpine hasta fin de año.
Casi todos los pilotos que llegan a la F1 son excelentes, diferentes, únicos, pero también es cierto que otros no lo son tanto, pelotón al que podríamos sumar, además del nipón, a Ocon, Stroll y alguno más. Nadie conoce mejor esta realidad que sus pares; entonces, disputar una posición al límite con Tsunoda es poco, o nada, inteligente, sabiendo que lo más probable es que el hombre de Red Bull no haga lo que haría un piloto de alto nivel, no te va a “cuidar”, como haría casi todo el resto de estos superstars del volante.
El 15° puesto obtenido en Austria es una anécdota nomás, pura estadística. Franco tendrá la oportunidad de demostrar su indiscutible valía, nuevamente, el próximo fin de semana en Silverstone, Inglaterra, escenario que es una verdadera “catedral” de la categoría, por historia, por peso y por la cercanía a la mayoría de las factorías de los equipos, de antes y de ahora. Cerca de “casa” siempre es mejor -Alpine tiene su sede en Enstone, a menos de 40 kilómetros de distancia de la mítica pista-.
Sólo nos queda, desde nuestro ahora frío y lejano país austral alentar y elevar poderosas plegarias rogando por el buen criterio de ingenieros y mecánicos galos e ingleses para que le entreguen un auto mejor, digno de un piloto que está para más, mucho más.
Próxima parada Silverstone, allá va Franco, con la esperanza de un país a cuestas.


