VIH en Argentina: 98% de los casos por sexo sin protección

El 98% de los nuevos casos de VIH en Argentina se deben a relaciones sexuales sin preservativo, según el último informe del Ministerio de Salud. A esto se suma un preocupante recorte presupuestario en políticas de prevención y diagnóstico, lo que agrava el panorama sanitario actual.

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En Argentina, el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) sigue avanzando, impulsado por la disminución del uso del preservativo y la falta de campañas sostenidas de concientización. Según datos del Ministerio de Salud, el 98% de los contagios registrados en el país se originaron por mantener relaciones sexuales sin protección, una cifra que pone en evidencia el retroceso en términos de educación sexual y prevención.

A este panorama se suma otro dato preocupante: el 45% de los diagnósticos se realiza de forma tardía, cuando la infección ya está avanzada, lo que limita el acceso a un tratamiento oportuno y aumenta el riesgo de transmisión comunitaria.

Una crisis sanitaria con consecuencias previsibles

Durante 2024 y lo que va de 2025, el Gobierno nacional redujo en un 76% los fondos destinados a VIH, ITS, hepatitis virales y tuberculosis. Además, se paralizó la compra centralizada de preservativos, trasladando la responsabilidad a las provincias, muchas de las cuales no cuentan con recursos suficientes para cubrir la demanda.

En diálogo con C5N, Leandro Cahn, director ejecutivo de Fundación Huésped, señaló que la falsa sensación de seguridad generada por los avances médicos llevó a una relajación en las conductas preventivas. “Hoy mucha gente cree que con una pastilla diaria el problema está resuelto, pero el mejor tratamiento nunca va a ser mejor que no haberse contagiado”, advirtió.

La falta de educación sexual integral y el abandono de las campañas masivas impactan directamente en la juventud. El informe oficial reveló que el 20% de los nuevos diagnósticos se concentra en personas menores de 25 años, un sector que no vivió el drama inicial de la epidemia y tiende a minimizar el riesgo.

Además, el alto costo de los preservativos —alrededor de $1.000 por unidad— representa una barrera económica, especialmente en sectores vulnerables. “Cuando el preservativo compite con el plato de comida, ya sabemos qué va a elegir la gente”, resumió Cahn.

En la actualidad, existen distintas estrategias de prevención conocidas como “prevención combinada”: preservativos, PrEP (profilaxis preexposición), PEP (postexposición), testeo regular y tratamiento inmediato. Sin embargo, ninguna de estas herramientas puede reemplazar el rol del preservativo, especialmente frente a otras infecciones de transmisión sexual como sífilis o gonorrea, también en alza.

El test de VIH, gratuito y confidencial en centros de salud y ONGs de todo el país, sigue siendo un pilar esencial. Permite detectar el virus a tiempo, iniciar tratamiento y, en el caso de alcanzar carga viral indetectable, evitar la transmisión (principio conocido como I=I: Indetectable = Intransmisible).

Desde Fundación Huésped alertan también sobre la falta de transparencia en la compra y distribución de medicamentos antirretrovirales. Muchos son gestionados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), pero no figuran en registros públicos, lo que genera incertidumbre.

Otro de los grandes obstáculos es el estigma: aún muchas personas no se testean por miedo al rechazo. “El estigma mata tanto como el virus. Por eso es fundamental hablar del tema con claridad, sin prejuicios ni desinformación”, concluyó Cahn.

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