El mal uso o la instalación inadecuada de ciertos electrodomésticos puede disparar el consumo eléctrico en el hogar. Especialistas advierten que el aire acondicionado y la heladera, dos aparatos esenciales, requieren conexiones seguras para evitar un gasto excesivo en la factura de luz.
Dos aparatos clave que, mal conectados, generan sobrecostos
Reducir el consumo eléctrico no solo ayuda a cuidar el bolsillo, sino que también colabora con un uso más eficiente de la energía. Sin embargo, aunque muchos hogares están atentos al uso racional, pequeños descuidos pueden tener un gran impacto.
Expertos en instalaciones eléctricas coinciden en que el aire acondicionado y la heladera son dos de los electrodomésticos que más energía consumen cuando no están conectados de forma adecuada. Este tipo de fallas puede pasar desapercibido, pero repercute directamente en el rendimiento y en la durabilidad de los equipos.
Aire acondicionado: por qué una mala conexión lo hace menos eficiente
Conexión directa y filtros limpios, la clave del ahorro
El aire acondicionado necesita una instalación segura y específica. Conectarlo a una zapatilla eléctrica, a un extensor o a una toma compartida puede generar sobrecargas y forzar el compresor, lo que se traduce en mayor consumo energético y posibles fallas técnicas.
Recomendaciones básicas:
- Usar una toma exclusiva de alta capacidad.
- Mantener los filtros limpios para evitar obstrucciones.
- Programar temperaturas entre 23°C y 25°C para equilibrar consumo y confort.
- Cerrar puertas y ventanas mientras el equipo está encendido.
Heladera: el riesgo de una ficha floja o compartida
Funciona las 24 horas y necesita una conexión estable
A diferencia de otros aparatos, la heladera no se apaga nunca. Esto la convierte en uno de los electrodomésticos con mayor consumo acumulado. Si está conectada a un enchufe en mal estado o compartido, su motor trabaja con esfuerzo adicional y se vuelve menos eficiente.
Cómo optimizar su funcionamiento:
- Asegurar una toma firme y exclusiva.
- Colocarla lejos de fuentes de calor (como hornos o ventanas soleadas).
- Evitar llenar en exceso su interior.
- No bloquear las salidas de aire internas para favorecer la circulación.


