En el corazón de la provincia de Santa Cruz, el Monumento Natural Bosques Petrificados de Jaramillo ofrece un impactante viaje al pasado. Este sitio conserva árboles fosilizados de más de 150 millones de años, atrapados en el tiempo tras una erupción volcánica. Hoy es un espacio protegido donde ciencia, historia y naturaleza conviven en un paisaje único.
En medio de la árida estepa patagónica, se alzan restos de un antiguo bosque que floreció cuando el sur de Argentina tenía un clima cálido y húmedo. El sitio alberga gigantescos troncos petrificados, testimonio de un ecosistema que existió en el período Jurásico.
Hace millones de años, intensas erupciones volcánicas cubrieron la región con ceniza. Esa catástrofe natural sepultó y preservó los árboles, transformando su madera en piedra mediante un proceso de mineralización que tardó siglos. El resultado: un paisaje fósil imponente que desafía al tiempo.
El Bosque Petrificado de Jaramillo, declarado Monumento Natural, es uno de los yacimientos paleobotánicos más importantes del mundo. Algunos troncos conservan hasta 30 metros de largo, una escala que sorprende a los visitantes por su estado de conservación y monumentalidad.
El parque cuenta con senderos interpretativos diseñados para proteger el ecosistema. Caminar entre estos árboles milenarios es como transitar un museo sin techo, donde cada pieza revela pistas sobre la evolución de la Tierra.
Un destino clave para la ciencia
Además de su valor turístico, el bosque petrificado es una fuente de información para investigadores de todo el mundo. Los estudios realizados allí permiten reconstruir las condiciones climáticas y biológicas de hace millones de años.
Cada tronco fosilizado funciona como un registro natural que ayuda a comprender la evolución vegetal y los ciclos de transformación del planeta. Gracias a su conservación, también se fomenta un turismo sostenible y educativo.
El Monumento Natural está ubicado en Santa Cruz, a unos 150 km de Caleta Olivia y 220 km de Puerto Deseado. El acceso se realiza desde la Ruta Nacional 3, tomando un desvío de ripio señalizado.
El camino es apto para vehículos comunes, aunque se recomienda verificar el estado de la ruta antes del viaje. El predio cuenta con un centro de visitantes y acceso gratuito, regulado por la Administración de Parques Nacionales.


