Borges y su testimonio en el Juicio a las Juntas: una mirada histórica

Hace 40 años, Jorge Luis Borges asistió al Palacio de Tribunales para escuchar la declaración de Víctor Basterra, sobreviviente de la ESMA, durante el Juicio a las Juntas en Argentina. Fue su única vez presenciando un juicio oral, un momento que marcó su postura frente a la dictadura y la memoria histórica.

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En 1985, tras la caída de la dictadura militar iniciada en 1976, Argentina vivía uno de los procesos judiciales más importantes para su historia: el Juicio a las Juntas. Jorge Luis Borges, a sus 86 años, decidió asistir por primera y única vez a una audiencia pública en el Palacio de Tribunales. Su interés se centró en la declaración de Víctor Melchor Basterra, un exdetenido y sobreviviente del centro clandestino de detención conocido como ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada).

Basterra, un obrero gráfico y militante peronista, fue secuestrado en 1979 junto a su familia y sometido a torturas físicas y psicológicas, incluidas las descargas eléctricas con la picana. Durante su cautiverio, que se extendió hasta 1984 bajo amenaza constante, fotografió en secreto a presos y represores, un material que resultó crucial para la investigación judicial.

En su declaración, Basterra relató con voz calma y sin odio la brutalidad sufrida día tras día. Narró la paradoja de una Nochebuena donde, después de una jornada de tortura, se les ofreció una cena formal, una escena que Borges calificó como “una suerte de inocencia del mal”.

La reflexión de Borges tras el juicio

Horas después de presenciar el testimonio, Borges plasmó sus impresiones en un artículo publicado en la agencia EFE y el diario El País de España. En sus palabras, destacó la resignación casi indiferente de Basterra ante el horror cotidiano, y reflexionó sobre la perpetuidad del sufrimiento en las cárceles y la confusión entre víctima y victimario.

Borges también cuestionó conceptos tradicionales como el libre albedrío y la justicia divina, pero afirmó la necesidad de no dejar impunes los crímenes de la dictadura. Criticó la contradicción de los militares que rechazaron el orden legal para imponer la violencia, y de abogados que defendían a quienes negaron esos actos atroces.

El cambio de postura de Borges frente a la dictadura

Cabe recordar que Borges, inicialmente, mostró simpatía hacia el régimen militar y mantuvo encuentros con Jorge Rafael Videla. Sin embargo, con el tiempo se alejó de esa postura, apoyando a las Madres de Plaza de Mayo desde 1980 y reuniéndose con el presidente democrático Raúl Alfonsín en 1983, evidenciando un compromiso con la memoria y la justicia.

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