Caña con ruda: el ritual del 1° de agosto que protege el alma

La costumbre de beber caña con ruda tiene su origen en los pueblos originarios del noreste argentino, particularmente entre las comunidades guaraníes.

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La ruda macho, una planta aromática de fuerte sabor y propiedades medicinales, era utilizada desde tiempos precolombinos para tratar enfermedades respiratorias, eliminar parásitos y combatir los males del invierno. Combinada con caña blanca o aguardiente, el resultado era un preparado que no solo sanaba el cuerpo, sino que también actuaba como protector espiritual.

Con el paso del tiempo, este conocimiento ancestral se unió a las prácticas en honor a la Pachamama, la Madre Tierra, formando un ritual que hoy atraviesa culturas y generaciones.

Cómo preparar la caña con ruda

La elaboración del brebaje es sencilla, pero debe seguir ciertos pasos tradicionales para preservar su “poder”:

Ingredientes:

  • Ruda macho fresca (hojas y ramas)
  • Caña blanca o ginebra
  • Frasco de vidrio con tapa

Preparación:

  1. Colocar la ruda en el frasco, llenando un tercio.
  2. Agregar la caña hasta cubrir completamente las ramas.
  3. Tapar y guardar en un sitio oscuro.
  4. Dejar reposar al menos 7 días. Idealmente, 30 días para un sabor más intenso.

¿Cuándo y cómo se toma?

La tradición indica que debe beberse el 1° de agosto, en ayunas, como primera acción del día. Algunos lo hacen apenas se levantan; otros prefieren comenzar en la noche del 31.

Formas comunes de consumo:

  • Tres tragos, como símbolo de protección.
  • Siete sorbos, número místico en muchas culturas.
  • Acompañado del rezo “kusiya, kusiya” (quechua para “ayúdame”), reforzando su poder espiritual.

Si no se toma el 1°, aún se puede beber hasta el 15 de agosto, manteniendo sus supuestos beneficios.

Más que salud: un acto de fe y conexión

Aunque no existen pruebas científicas que respalden sus efectos protectores, el ritual trasciende lo físico. Para muchos, la caña con ruda representa un amuleto líquido contra el mal de ojo, la envidia, la enfermedad y la mala suerte.

Se bebe en familia, se comparte con amigos o se ofrece a las visitas. Incluso, hay quienes rocían la entrada del hogar o del negocio con el preparado, como gesto de purificación y renovación energética.

Es también una oportunidad para agradecer a la Tierra, dejar atrás lo negativo y comenzar agosto con propósito.


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