El 18 de agosto de 2022, entre las 19:00 y las 23:00 horas, Ulises Troncoso irrumpió en la casa de Burella, sabiendo que vivía sola. La atacó sexualmente, la golpeó con un objeto contundente y la asesinó. Antes de huir, robó dinero y el celular de la víctima.
Fue su hija quien, al no obtener respuestas, se acercó al domicilio y encontró el cuerpo cubierto con un mantel, una escena que marcó el inicio de una investigación que derivaría en una de las condenas más duras de la provincia.
Una investigación clave: pruebas y confesiones
El caso comenzó a resolverse cuando el celular de Noemí fue hallado en poder de Jorge Zanel, quien confesó que Troncoso se lo había dado. Inicialmente intentó desvincularse, diciendo que lo había recibido a cambio de drogas. Sin embargo, terminó acusando directamente a Troncoso, afirmando que este le confesó el crimen.
“Se había mandado una cagada”, habría dicho Troncoso a su cómplice bajo los efectos de las drogas.
Zanel relató que su compañero abusó de la víctima mientras estaba inconsciente, tomó efectivo y escapó. Este testimonio fue clave para la condena, aunque el ADN hallado en el cuerpo no coincidió con el de Troncoso, lo que no impidió que el tribunal valorara el resto de las pruebas presentadas.

Las condenas: perpetua y prisión efectiva
El tribunal —integrado por Natalia Palud, Claudia Bresán y Martín Gauna Chapero— encontró a Ulises Troncoso culpable de homicidio doblemente agravado, por ocultar otro delito (el abuso) y por mediar violencia de género, en concurso ideal con abuso sexual con acceso carnal. La sentencia fue prisión perpetua.
Por su parte, Jorge Zanel fue condenado a 4 años y 6 meses de prisión por encubrimiento agravado, aunque se desestimó el agravante de ánimo de lucro por falta de pruebas.
Un crimen marcado por la violencia de género
El fiscal Leandro Mai destacó que Troncoso actuó con plena conciencia de la vulnerabilidad de su víctima, abusando de su poder físico y del hecho de que la mujer vivía sola. Señaló que el asesinato fue cometido para garantizar la impunidad del abuso sexual y del robo.
“Se aprovechó de un estado de indefensión y de una relación desigual de poder”, remarcó el fiscal.


