Choque diplomático: China acusa a EE.UU. de interferencia en América Latina

China y Estados Unidos protagonizan un nuevo cruce diplomático por la influencia en América Latina. La tensión se reavivó tras las declaraciones del jefe del Comando Sur estadounidense, Alvin Holsey, quien acusó a Beijing de expandir su “modelo autoritario” y aprovechar su presencia en la Argentina para instalar infraestructura estratégica.

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Desde la embajada china en Buenos Aires, el gobierno asiático rechazó los dichos y exigió a Washington “respetar la soberanía y la dignidad de los países latinoamericanos y caribeños”.

Las fricciones entre ambas potencias por la región se profundizaron desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. En distintas ocasiones, funcionarios estadounidenses advirtieron sobre el avance chino en el continente.

Semanas atrás, el futuro embajador de EE.UU. en la Argentina, Peter Lamelas, había calificado a Beijing de “sistema corrupto” y pidió a las provincias argentinas suspender vínculos comerciales y políticos con el gigante asiático.

Las acusaciones de Washington

Durante un encuentro con el ministro de Defensa, Luis Petri, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Xavier Isaac, Holsey cuestionó la estrategia de China en la región. Según el militar, el Partido Comunista busca recursos y promueve obras con “uso dual”, desde puertos hasta instalaciones espaciales.

Para EE.UU., la expansión china representa un riesgo en materia de seguridad y un desafío para su influencia histórica en América Latina.

La respuesta de Beijing

La delegación diplomática encabezada por el embajador Wang Wei calificó las acusaciones como “torpes mentiras” y sostuvo que China nunca interfiere en asuntos de terceros países.

Además, señaló que Estados Unidos considera a América Latina su “patio trasero”, recordando episodios de aranceles arbitrarios, deportaciones, despliegue de tropas y prácticas de espionaje.

Argentina entre dos potencias

El gobierno de Javier Milei intenta mantener un delicado equilibrio. Mientras refuerza su alineamiento político con Washington, reconoce que China es el segundo socio comercial de la Argentina, clave por el swap de monedas y proyectos estratégicos como las represas de Santa Cruz.

Beijing, por su parte, apuesta a sostener la relación con Buenos Aires a través de la diplomacia silenciosa, consciente de que la Casa Rosada no puede prescindir de sus vínculos económicos.


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