El financiamiento empresarial en Argentina se encareció drásticamente en las últimas semanas. Las tasas de adelantos en cuenta corriente, que en julio rondaban el 31%, hoy superan el 90%. El salto responde a la eliminación de las LEFI, el aumento de los encajes bancarios y la política monetaria contractiva del Gobierno.
Las empresas enfrentan un escenario complejo para acceder a préstamos. Los adelantos en cuenta corriente —una herramienta clave para cubrir baches de liquidez— pasaron de una tasa del 31,4% el 14 de julio a un máximo de 93,3% a mediados de agosto. Aunque luego retrocedieron levemente, se mantienen por encima del 80%.
Estos créditos tienen plazos cortos, entre 1 y 7 días, y suelen ser utilizados para financiar capital de trabajo inmediato en montos superiores a $10 millones. Sin embargo, el costo actual vuelve inviable para muchas compañías sostener este tipo de financiamiento, lo que se traduce en retrasos en pagos, reducción de producción y postergación de inversiones.
Eliminación de las LEFI y suba de encajes
El alza de tasas se explica principalmente por dos medidas:
- La eliminación de las Letras Fiscales (LEFI) a mediados de julio.
- Tres incrementos consecutivos en los encajes bancarios, que hoy alcanzan niveles no vistos desde 1993.
El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que estas decisiones tendrán un efecto negativo en la actividad, aunque las calificó como transitorias y necesarias para contener la inflación y estabilizar el dólar.
Incertidumbre y riesgo
Según entidades financieras, la incertidumbre económica y la falta de previsibilidad llevaron a los bancos a encarecer el crédito para cubrir riesgos de liquidez. Los adelantos, por ser solicitados en situaciones de urgencia, son considerados más riesgosos y, en consecuencia, tienen un mayor costo financiero.
Comparación con otras tasas
- Plazo fijo: pasó de promediar 30% a ofrecer hasta 50% nominal anual.
- Préstamos personales: se mantienen en un rango de entre 70% y 80%, con leves variaciones.
- Inflación estimada: para los próximos 12 meses, las consultoras prevén un 21%.
El contraste evidencia que el crédito corporativo es el segmento más afectado por la política contractiva.
Aunque los bancos aseguran que la situación no será generalizada, reconocen que los costos actuales de financiamiento no son sostenibles en el tiempo. El encarecimiento del capital de trabajo limita la capacidad de las compañías para sostener operaciones y planificar nuevas inversiones en un contexto económico incierto.


