Una turista de 32 años denunció haber sido víctima de una violación en la madrugada del martes en el parque Champ-de-Mars, a los pies de la Torre Eiffel en París. El ataque, que ocurrió cerca de las 2:40, terminó con la detención de un adolescente de 17 años, señalado como presunto agresor.
De acuerdo con fuentes policiales, la víctima, en estado de ebriedad, fue arrastrada detrás de unos arbustos por un joven que también presentaba signos de alcoholización. Allí fue sometida sexualmente.
Los gritos de auxilio alertaron a una patrulla de la brigada anticriminalidad, que recorría la zona. Los agentes actuaron de inmediato y arrestaron al sospechoso en el lugar.
El detenido se identificó como un joven libio de 17 años, aunque no tenía documentos que acreditaran su identidad. La policía trabaja en la verificación de sus datos mientras la investigación quedó a cargo del tercer distrito de la Policía Judicial.
La víctima, que no habla francés y se encontraba bajo los efectos del alcohol al momento del ataque, será entrevistada nuevamente para brindar más precisiones.
El episodio reavivó las críticas sobre la seguridad en uno de los espacios más visitados de París. No se trata de un caso aislado: en los últimos años se denunciaron varios ataques sexuales en la zona, entre ellos la violación de una turista mexicana en 2023 y la agresión a dos mujeres letonas en otoño del mismo año.
Cada año, cerca de seis millones de personas visitan el Champ-de-Mars, lo que lo convierte en un área de alto riesgo, según reportó Le Parisien.
Las cifras y la controversia política
En marzo, la alcaldesa del distrito, Rachida Dati, afirmó que en el parque se producen “agresiones sexuales todos los días”. La prefectura policial rechazó esa afirmación y reveló estadísticas oficiales: en lo que va de 2024 se registró un caso de violación y siete de agresiones sexuales, frente a cinco violaciones y nueve ataques sexuales en 2023.
Aunque las cifras muestran una leve baja, la preocupación ciudadana sigue presente. Actualmente, el área cuenta con más de 100 cámaras de vigilancia y patrullajes reforzados, pero la sensación de inseguridad persiste, sobre todo en la antesala de los Juegos Olímpicos.


