Julieta Viñales tenía 18 años y falleció en marzo de 2020 tras una operación de amígdalas en San Juan. Su familia denuncia mala praxis y este martes comienza el juicio contra el otorrinolaringólogo Maximiliano Babsía, acusado de homicidio culposo.
La muerte de Julieta Viñales marcó a toda una familia y abrió un proceso judicial que llega a su etapa clave. La joven, estudiante de Medicina en Buenos Aires, había regresado a su provincia natal en febrero de 2020 para pasar las fiestas y someterse a una cirugía considerada de bajo riesgo: la extracción de amígdalas.
El procedimiento fue realizado en la clínica Cáceres de San Juan por el médico Maximiliano Babsía. Según el informe inicial, la operación se desarrolló con normalidad, aunque la recuperación nunca llegó.
Primeras complicaciones
A los pocos días, Julieta comenzó a sufrir dolores intensos en la garganta, especialmente del lado derecho. El especialista aseguró a la familia que era parte del postoperatorio. Sin embargo, poco después la paciente sufrió una hemorragia grave que la dejó inconsciente y obligó a su traslado de urgencia.
En los hospitales Marcial Quiroga y Guillermo Rawson, las complicaciones continuaron. El sangrado provenía de la arteria carótida, dañada durante la intervención. A pesar de los intentos médicos, la joven sufrió un paro cardíaco y posteriormente fue diagnosticada con muerte cerebral. Veinte días más tarde, el 3 de marzo de 2020, falleció.
La investigación judicial
La autopsia confirmó una laceración en la arteria carótida derecha. Según la querella, el daño no fue detectado a tiempo y las alarmas clínicas fueron desestimadas. La familia sostiene que si se hubieran realizado estudios complementarios, Julieta habría tenido posibilidades de sobrevivir.
En septiembre de 2022, la Cámara Penal ratificó el procesamiento de Babsía, imputado por homicidio culposo. El juicio oral comenzó en la Oficina Judicial Penal de Finalización de Causas, con la fiscal Claudia Yanina Galante a cargo de la acusación.
El delito contempla hasta cinco años de prisión y una inhabilitación profesional de hasta diez años. Sin embargo, al ser excarcelable, el médico continúa ejerciendo hasta que haya una sentencia firme.
La voz de la familia
Cyntia Aboal, madre de Julieta, encabeza la búsqueda de justicia desde hace cinco años. “Mi hija tenía derecho a vivir y a recibir un cuidado responsable. El médico nos soltó la mano en el peor momento”, expresó.
La familia denuncia que la falta de respuestas médicas y judiciales profundizó el dolor. “Además de la angustia por la pérdida, uno está permanentemente lidiando con la Justicia, lo que impide elaborar el duelo”, señaló la madre.


