Christian Brueckner, principal sospechoso por la desaparición de Madeleine McCann, fue liberado en Portugal hace una semana y realizó inquietantes declaraciones en una tienda de telefonía. El alemán aseguró tener información que podría “terminar con el escándalo del siglo”.
Christian Brueckner, de 49 años, pasó más de una hora y media en una tienda de celulares donde compró un dispositivo Xiaomi y una tarjeta SIM. Durante la charla con el encargado, identificado como Farouk Salah-Brahmin, afirmó tener pruebas capaces de cerrar uno de los casos más mediáticos de las últimas décadas.
Según relató el comerciante al diario The Sun, el sospechoso habló de “pendrives” y aseguró que lo que sabía estaba relacionado con el caso McCann. “Por la forma en que lo dijo, no podía referirse a otra cosa”, señaló.
“Estoy bajo control”: la actitud desafiante de Brueckner
Brueckner salió de prisión tras cumplir condena por la violación de una mujer de 72 años en el mismo Algarve donde desapareció Madeleine en 2007. Al mostrar su tobillera electrónica, bromeó con el comerciante: “Mirá, estoy bajo control”.
El alemán insistió en que todo lo que vivió fue una “injusticia” y negó los delitos por los que fue condenado. Incluso aseguró que, en uno de los casos, hallaron varios perfiles de ADN y que el suyo fue utilizado de manera indebida.
Amenazas y un silencio que intriga
Más allá de su negación, Brueckner aseguró que su vida corre peligro por la “información especial” que maneja. “Me dijo que había gente que quería hacerlo desaparecer, que quizás alguien lo mate. Parecía hablar de algo más grande, de una red”, detalló Salah-Brahmin.
El comerciante reconoció haber sentido temor durante la charla: “Es un hombre peligroso. Fue la primera persona con la que habló extensamente desde su liberación”.
La desaparición de Madeleine McCann ocurrió en mayo de 2007 en Praia da Luz, Portugal, mientras sus padres cenaban en un restaurante cercano al hotel. Desde entonces, la investigación no logró resolver uno de los enigmas criminales más resonantes a nivel mundial.
Brueckner continúa en libertad bajo vigilancia, y sus recientes comentarios vuelven a generar incertidumbre en torno a un caso que, casi dos décadas después, sigue sin resolución.


