La investigación por el triple crimen de Florencio Varela avanza con la indagatoria de dos sospechosos detenidos el fin de semana. Mientras tanto, la Justicia mantiene la búsqueda internacional de Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”, señalado como líder narco y principal acusado del brutal asesinato de Brenda del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Gutiérrez (15).
El papel de los nuevos acusados
Ariel Giménez
Según los investigadores, Giménez habría sido contratado exclusivamente para cavar el pozo en Villa Vatteone, donde luego sepultaron a las tres jóvenes. Su rol, aunque secundario, fue fundamental en la ejecución del plan criminal.
Víctor Lázaro Sotacuro
Sotacuro fue capturado en un hostal de Villazón, Bolivia, gracias a un operativo conjunto entre la Policía local y el Ministerio Público de Jujuy. Tras su extradición, fue alojado en el penal de Ezeiza.
Aunque alegó ser remisero y haber sido contratado solo para un viaje, los fiscales sospechan que pudo haber presenciado las torturas o participado directamente en el traslado de los responsables.
La búsqueda internacional de “Pequeño J”
El principal objetivo de la causa sigue siendo Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”, un joven peruano de 20 años considerado el líder de la banda.
- Pesa sobre él una alerta roja de Interpol emitida el 27 de septiembre.
- Está acusado de planificar y ejecutar el crimen ocurrido entre el 19 y el 23 de septiembre en una vivienda de la calle Chañar al 700, en Florencio Varela.
- Las pericias revelaron que las víctimas sufrieron golpes, cortes y mutilaciones antes de ser enterradas, un método atribuido a la organización peruana “Los Pulpos de Trujillo”.
Los investigadores creen que “Pequeño J” buscaba instalarse en villas de la Ciudad de Buenos Aires, como la 1-11-14 y la 21-24, para expandir el negocio narco tras la caída de jefes locales.
Un caso con sello mafioso
Con estas últimas detenciones, ya son seis los acusados en la causa. Previamente habían sido arrestados Miguel Ángel Villanueva Silva (27), Iara Daniela Ibarra (19), Andrés Maximiliano Parra (18) y Magalí Celeste González Guerrero (28).
El fiscal Arribas sostiene que el triple crimen fue un mensaje mafioso, una advertencia vinculada al narcotráfico y ejecutada con extrema violencia, lo que evidencia la presencia de redes criminales que operan con prácticas de terror.


