Residuos orgánicos: cómo reducir el metano y frenar el calentamiento global

Los desechos orgánicos se han convertido en una fuente silenciosa pero poderosa de contaminación. Según expertos y organismos internacionales, el metano liberado por la descomposición de estos residuos tiene un efecto 80 veces más potente que el dióxido de carbono en el calentamiento global. Diversas iniciativas en Argentina y el mundo buscan reducir su impacto y promover prácticas sostenibles.

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El metano (CH₄) es responsable de casi la mitad del aumento de 1,2 °C en la temperatura media global desde la Revolución Industrial, de acuerdo con el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).

Aunque su permanencia en la atmósfera es menor que la del dióxido de carbono —se degrada en apenas dos décadas—, su capacidad de atrapar calor lo convierte en un factor determinante del cambio climático.

Atilio Savino, presidente de la Asociación de Residuos Sólidos (ARS) y miembro de la International Solid Waste Association (ISWA), señala que reducir de forma rápida las emisiones de metano es “una de las acciones más efectivas para desacelerar el calentamiento global en los próximos años”.

Cómo los residuos generan metano

Los restos de alimentos, plantas o animales, al mezclarse con otros desechos en vertederos y descomponerse sin oxígeno, producen el llamado gas de vertedero, una combinación de metano y dióxido de carbono.

Existen tecnologías capaces de capturar este gas y transformarlo en energía, pero su aplicación requiere inversiones considerables. En Argentina, donde hay más de 5.000 basurales a cielo abierto, la mayoría del metano se libera directamente a la atmósfera.

Iniciativas para mitigar el impacto

Programas internacionales buscan revertir esta situación. Uno de ellos es “Too Good to Waste”, impulsado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que financia y capacita proyectos de gestión de residuos sólidos con el objetivo de reducir las emisiones de metano.

Este programa se presentará durante el Congreso Mundial de Residuos, que tendrá lugar del 27 al 30 de octubre en Buenos Aires, previo a la Cumbre Climática de Brasil en noviembre.

Un desafío creciente: más residuos, más emisiones

El Banco Mundial advierte que para 2050 la humanidad generará 3.880 millones de toneladas de residuos por año, un 73 % más que en 2020.

A nivel global, los residuos orgánicos representan el 65 % del total, mientras que en Argentina alcanzan aproximadamente el 50 %. A medida que aumenta el nivel de consumo, también crecen los desechos no orgánicos —como plásticos o metales—, que podrían reciclarse si se separaran correctamente desde el hogar.

Qué podemos hacer para reducir el metano doméstico

Disminuir el desperdicio de alimentos es una de las formas más efectivas de reducir emisiones. La FAO estima que un tercio de los alimentos producidos en el mundo se pierde o se tira, tanto en la producción como en el consumo.

Algunas acciones prácticas incluyen:

  • Planificar las compras para evitar excesos.
  • Revisar fechas de vencimiento y consumir antes del plazo.
  • Aprovechar sobras para preparar nuevas comidas.
  • Separar residuos orgánicos de los reciclables para evitar contaminación.

Cada vez más hogares optan por compostar, es decir, transformar los restos de frutas, verduras y hojas secas en abono natural. Organismos como el INTA y comunidades como @elrecicladorurbano, @ClubdelCompostaje y @Compostatebien ofrecen guías y talleres para aprender el proceso.

En algunos municipios, además, los comercios y restaurantes ya están obligados a separar sus residuos orgánicos para compostaje mecánico.


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