VIDEO | Almaceneros aseguran que el consumo diario creció un 30%

El vicepresidente de la Federación de Almaceneros, Fernando Savore, explicó que los clientes dejaron de hacer grandes compras y ahora adquieren solo lo necesario para el día.

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Y aseguró que este cambio refleja el impacto de los impuestos, los costos energéticos y la pérdida del poder de compra.

 “Hoy la gente compra para una comida o para pasar el día”

Savore señaló que en los últimos meses se registró un aumento del 30% en la cantidad de tickets, aunque con montos más bajos: “Hoy la gente compra para una comida o para pasar el día. Ya no llena la heladera porque el sueldo no alcanza o porque no quiere endeudarse”.

El dirigente advirtió que este comportamiento muestra una fragmentación del consumo: más visitas a los comercios, pero menos gasto por operación. “Vemos que el cliente ya no hace la compra grande del mes, compra solo lo indispensable”, agregó.

Pymes en lugar de grandes marcas

Savore destacó que muchos consumidores optan por productos de pymes nacionales, con precios más accesibles y calidad similar a las grandes marcas.

“Mientras un pan lactal de primera marca cuesta siete mil pesos, un pan de una pyme puede valer mil seiscientos o dos mil. Esa diferencia nos permite ofrecer mejores precios y competir con los supermercados”, detalló.

Además, remarcó que las pequeñas empresas logran acuerdos directos con los almaceneros, lo que elimina la intermediación de mayoristas y mejora los costos.

“Los hipermercados pagan a 60 o 90 días; nosotros pagamos al recibir la mercadería. Eso nos da otra dinámica y más cercanía con el cliente”, sostuvo.

Impuestos y tarifas: “Lo que más nos asfixia”

Savore describió un escenario en el que las familias enfrentan una presión impositiva elevada y tarifas de energía que duplican el valor en el interior del país.

“Después de pagar las obligaciones, la luz, el gas, el alquiler o la tarjeta de crédito, a muchas familias solo les queda el 30% del sueldo para vivir”, indicó.

El dirigente dijo que la mayoría de los consumidores inicia el mes pagando deudas, sin margen para planificar. “Ya no hay comienzo de mes. La gente empieza pagando todo lo que debe y queda con lo justo para llegar al siguiente cobro”, añadió.

Crédito de confianza y vínculo con el cliente

Pese a la complejidad económica, Savore subrayó que el vínculo entre el almacenero y el cliente se mantiene como un rasgo esencial del comercio de barrio. Aún conserva la práctica de “anotar” pequeñas deudas en un cuaderno, un gesto heredado de su padre.

“Si un cliente me dice que cobra en cuatro días, se lo anoto. No tengo una libreta, pero sí un cuaderno. Son giros cortos. El cliente que me da de comer todo el año merece ese voto de confianza”, afirmó.

 “Evito discutir de política, prefiero escuchar a mis clientes”

Savore aclaró que evita las discusiones políticas dentro del negocio: “Yo trato de no meterme en temas partidarios. Escucho a todos mis clientes, y cada uno tiene su mirada. Me duele ver que familias o amigos se peleen por pensar distinto”.

El almacén sigue siendo un espacio de diálogo y comprensión, donde las diferencias políticas quedan al margen del mostrador, sentenció el comerciante.

Un consumo más cauteloso, pero con señales de adaptación

Savore consideró que, pese a la recesión, el pequeño comercio recuperó clientela gracias a la atención personalizada y la oferta de productos alternativos.

“Tal vez no se vende más en monto, pero sí en cantidad de operaciones. El cliente volvió al almacén porque encuentra cercanía, confianza y precios acordes”, concluyó.


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