Francia bloquea el acuerdo UE-Mercosur para proteger a sus agricultores

La ministra de Agricultura de Francia, Annie Genevard, confirmó que su país no ratificará el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur. El anuncio, realizado este fin de semana, refleja la firme intención del gobierno francés de resguardar a sus productores rurales frente a la competencia sudamericana.

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“Queremos apoyar a nuestros agricultores y no firmaremos un acuerdo que los perjudique a largo plazo”, declaró Genevard al semanario JDD, marcando la continuidad de una postura que Francia mantiene desde hace años frente al ingreso de productos agrícolas del Mercosur.

Defensa del sector agrícola y exigencias ambientales

Entre las condiciones impuestas por París se destacan tres puntos clave:

  • La inclusión de una cláusula de salvaguarda para proteger a los agricultores europeos.
  • El cumplimiento estricto de las normas sanitarias y medioambientales de la Unión Europea.
  • Un refuerzo de los controles fronterizos sobre las importaciones provenientes de Sudamérica.

La ministra insistió en que el tratado, tal como está planteado, pondría en riesgo la sostenibilidad del sector agropecuario francés y generaría una competencia desleal para los productores locales.

Macron pide prudencia, pero mantiene la distancia

Las declaraciones de Genevard contrastan con el tono más conciliador del presidente Emmanuel Macron, quien días atrás, durante su visita a Brasil, había expresado “perspectivas positivas” respecto al avance del pacto. Sin embargo, el mandatario también subrayó que Francia se mantendrá “vigilante” en defensa de sus intereses nacionales.

El acuerdo UE-Mercosur, rubricado a fines de 2024 y aprobado por la Comisión Europea el 3 de septiembre de 2025, aún necesita la ratificación de los 27 Estados miembros del bloque. Con la oposición firme de Francia y el apoyo tibio de otros países, su entrada en vigor parece cada vez más incierta.

Del otro lado del Atlántico, los gobiernos del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— observan el debate europeo con escasa capacidad de incidencia. La falta de una estrategia común y las diferencias internas entre sus economías debilitan su posición negociadora frente a Bruselas.

Lejos de consolidar la integración comercial, esta nueva dilación expone la dependencia estructural del bloque sudamericano frente a las decisiones políticas y económicas de las potencias europeas.


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