Guillermo Giménez, de 51 años, murió al ser atropellado por un automóvil la madrugada del sábado 8, cuando se dirigía a su trabajo. El conductor tenía alcohol en sangre y ahora cumple prisión domiciliaria, decisión que generó indignación en la familia de la víctima.
«Nos enteramos por las noticias. Recién estábamos iniciando el proceso porque primero nos enfocamos en despedir a mi hermano en paz», expresó Patricia Orozco, hermana de la víctima.
También relató que Guillermo salía de su casa con tiempo, nunca iba rápido, y que además de su empleo, juntaba cartón para mantener a su hija de 10 años.
El acusado, Pablo Gastón Fernández, de 42 años, embistió a Giménez con su camioneta Fiat Toro en la avenida José Santos Ortiz, a la altura de la plazoleta Los Halcones. La víctima circulaba en una motocicleta Corven y murió en el acto.
En la audiencia del domingo, la jueza de Garantía N°2, María Agustina Dopazo, imputó a Fernández por «homicidio culposo agravado por conducción imprudente y por los efectos del alcohol» y le otorgó prisión domiciliaria por 120 días.
La fiscalía había solicitado prisión preventiva, argumentando riesgo de fuga y entorpecimiento del proceso, ya que el acusado no llamó al 911 tras el accidente y aún faltan pruebas y declaraciones de testigos.
El imputado declaró que venía de una cena, que «no vio ninguna luz» antes del impacto y que pidió ayuda en el lugar. Su defensa negó que haya intentado fugarse y sostuvo que no había marcas que probaran que arrastró la moto o el cuerpo de la víctima.
La familia de Giménez reclama justicia y cuestiona que, pese a la gravedad del caso, el acusado permanezca en su casa en vez de estar detenido.


