La florentina necesita espinacas ( cocidas o congeladas) y salsa Bechamel ( leche, harina, manteca, sal y nuez moscada) en su versión básica. Las espinacas se añaden a la salsa. Con esta base, podemos servir pollo, pescado, fideos, arroz, huevos…
Otra forma de prepararla es por separado: espinacas salteadas con manteca y ajo, sal y pimienta; aparte, cocinamos una bechamel que puede enriquecerse con crema de leche o una yema de huevo. La proteína se sirve en una cama de espinacas y la bechamel por encima, con una lluvia de queso rallado e incluso se puede gratinar.
Un dato: con espinacas salteadas, salsa blanca y queso sobre una masa de pizza precocida, hacemos una pizza florentina para el desmayo.
La receta para todos los días
Con pocos ingredientes, el pollo a la florentina se cocina en 30 minutos usando dos ollas.
Dorar bien 2 supremas o 4 muslos deshuesados sin piel en la sartén con manteca y un chorrito de aceite (para que no se queme) Condimentar con sal, pimienta y si nos gusta, unas gotas de jugo de limón a una pizca de ralladura.
En otra sartén/olla hacer la salsa blanca: aceite o 50 g de manteca ,1 cda y media de harina 0000 y 1 taza de leche. revolver hasta que espese. Condimentar con sal, pimienta y nuez moscada. Agregar la espinaca cocida ( 1 taza). Remover bien, y sumar el pollo a la sartén, dejar unos minutos para que tome sabor…y ya está listo.
Lo acompañamos con arroz, papas al horno, fideos de pasta corta o lo que se nos antoje.
Los toques gourmet
La salsa de la florentina podemos prepararla con partes iguales de caldo, vino blanco y crema de leche. Esto suma aromas y untuosidad. Se hace a fuego bajo y se deja evaporar el alcohol.
Saltear champiñones laminados con un poco de manteca 5 minutos, añadiendo sal al final. Estos se suman a la preparación ya terminada de cocinar y levantan el plato.
Pistachos, piñones o nueces picadas. También se añaden al final. Acentúan el sabor terroso de la espinaca y hacen de la florentina un plato de lujo.
Fuente: Pronto


