La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) difundió un informe sobre el movimiento de los principales destinos turísticos del país en lo que va del año. En ese relevamiento, San Luis no aparece entre las opciones más escogidas.
El arranque del verano
“El verano 2026 muestra un arranque heterogéneo, pero con señales claras de dinamismo: destinos que combinan naturaleza y eventos logran mejores niveles de ocupación y empuje de demanda, mientras que en varias plazas se consolida un turista más prudente, con estadías moderadas y decisiones de compra de último minuto”, señala el reporte.
San Luis y los festivales
El organismo destaca que San Luis registró picos de ocupación gracias a su variada oferta festivalera. Sin embargo, la provincia puntana quedó lejos de los principales centros turísticos en cuanto a números generales.
Los destinos líderes
En los lugares con atractivos naturales consolidados, los niveles de ocupación se ubicaron en rangos altos y muy altos. Puerto Iguazú superó el 82% con picos del 85%. Ushuaia alcanzó el 88% en la primera quincena y el 83% de reservas para la segunda. Oberá llegó al 80%. Tandil mostró un 80% en cabañas. Colón y Gualeguaychú superaron el 80%. Mendoza capital y Bariloche también alcanzaron el 80%. En Córdoba, Carlos Paz llegó al 90% y Santa Rosa de Calamuchita al 95%.
El segundo grupo
La CAME identificó un segundo bloque de destinos con ocupaciones entre el 60% y el 75%. Allí tampoco figura San Luis. Chascomús registró el 62%. Río Negro promedió el 75%. Mar del Plata llegó al 60%. Entre Ríos cerró en el 70%. En el Norte, Tafí del Valle, San Javier y la Quebrada de Humahuaca superaron el 70%.
Los rezagados
Otros destinos comenzaron con niveles bajos pero con señales de recuperación. Puerto Madryn arrancó con 35% y proyecta 70%. Posadas tuvo 40%. Corrientes informó 55%. Tucumán rondó el 43%. Santiago del Estero marcó 36%, aunque con picos en festivales. Catamarca inició con 60%. La Plata apenas alcanzó el 24%.
El cambio de hábito
El informe concluye que la temporada no se ordena por anticipación, sino por activadores concretos: eventos, fiestas populares, festivales culturales y competencias deportivas. “La temporada de verano consolida un cambio estructural en los hábitos de viaje, con un turista que define su salida cada vez más cerca de la fecha, controla el gasto y prioriza experiencias concretas por sobre estadías largas previamente planificadas”, sentencia la CAME.


