En el ProPymes 2025, realizado en Buenos Aires, empresarios y proveedores industriales advirtieron que el “precio China” ya fija las reglas del mercado local. Con importaciones en alza, costos internos elevados y una apertura comercial acelerada, las pymes enfrentan una reconversión profunda que continuará en 2026. En este contexto, Paolo Rocca pidió una intervención activa del Estado frente a la competencia internacional.
Un cambio estructural que se aceleró en un año
En el encuentro organizado por el Grupo Techint, representantes de la cadena autopartista y metalmecánica coincidieron en un diagnóstico: China dejó de ser un competidor lejanamente amenazante para convertirse en el valor de referencia para negociar precios.
Un fabricante de maquinaria para petroleras lo sintetizó con crudeza: “El precio de referencia hoy es el del producto chino”.
Mientras en 2024 se hablaba del ingreso masivo de galpones y productos terminados de origen asiático, en 2025 esa oferta ya es parte estable del mercado. Las pymes, obligadas a competir con valores internacionales, operan con costos argentinos y sin acceso al crédito necesario para modernizar su tecnología.
Pymes en reconversión: costos altos y dólar apreciado
La apertura comercial, el dólar apreciado como ancla antiinflacionaria y una carga impositiva que se mantiene elevada configuran un escenario adverso para la competitividad.
En paralelo, tarifas de servicios y tasas municipales en dólares dificultan aún más la adaptación.
Un referente del sector siderúrgico lo expresó sin rodeos:
“La cadena de valor tiene que mejorar tecnológicamente para ser competitiva. Las pymes que no pueden adaptarse son reemplazadas por importaciones”.
Este proceso, según empresarios presentes en el evento, seguirá profundizándose a lo largo de 2026.
El debate interno: entre el pedido de protección y el temor a admitirlo
El rol del Estado en una competencia desigual
En el escenario principal, Paolo Rocca celebró la estabilización macroeconómica pero advirtió sobre la necesidad de un plan claro para enfrentar la competencia china. Desde su perspectiva, el desafío no es entre empresas privadas, sino contra un Estado altamente intervencionista.
El titular de Techint fue categórico:
“El año pasado dije que había que nivelar la cancha. Hoy, como demostró Trump, hay que contrarrestar fuertemente a China”.
Habló incluso de “actitud predatoria” y “comercio desleal”, encendiendo un debate que recorrió los pasillos del Centro de Convenciones.
El pudor del círculo rojo
A pesar de que muchos ejecutivos coinciden con Rocca sobre la necesidad de reglas claras para enfrentar la competencia asiática, la mayoría evita pedir abiertamente medidas de protección.
Un CEO de un importante think tank empresarial lo sintetizó así:
“China juega otro partido, pero no le vamos a pedir subsidios al Estado. Hay que ser estratégicos con las medidas, porque también le vendemos productos”.
Nadie quiere quedar marcado como quien pide un “cerrojo” a la economía en tiempos de liberalización comercial.


