Una niña wichí de 12 años, embarazada de cinco meses, se encadenó en el norte de Salta para evitar que se le practique una interrupción del embarazo ordenada por la Justicia. La menor expresó que desea continuar con la gestación mientras el Poder Judicial evalúa si existe riesgo para su salud.
La protesta de la menor
La menor, perteneciente a la comunidad wichí “La Mora”, tomó la decisión de encadenarse frente a autoridades locales como forma de protesta. Según informó Marcela Calermo, referente comunitaria, la niña reaccionó con angustia al enterarse de la posible interrupción del embarazo: “Se encadenó porque ella quiere tenerlo”, afirmó.
La situación se desarrolla en un contexto de tensión y urgencia médica, ya que la evaluación judicial debe determinar si el embarazo implica peligro para la integridad física o emocional de la niña.
Investigación judicial y dudas sobre el origen del embarazo
Sospecha de abuso sexual
La Justicia investiga si la gestación fue consecuencia de un abuso sexual, un delito que, de confirmarse, implicaría la intervención obligatoria del sistema de protección de menores.
Mientras avanza la investigación, médicos y magistrados analizan si el embarazo representa un riesgo para la salud integral de la niña, elemento clave para definir los pasos a seguir.
Derechos, salud y autonomía en niñas y adolescentes
El caso reavivó un fuerte debate público sobre los derechos reproductivos de las niñas, los límites de la autonomía en casos de menores de edad y las implicancias éticas y legales del aborto por causales. Organizaciones sociales y referentes indígenas señalan la necesidad de garantizar la protección de la menor, respetando su integridad y su contexto cultural.
Al mismo tiempo, especialistas advierten que un embarazo en una niña de 12 años supone altos riesgos médicos, lo que vuelve indispensable la intervención del Estado.


