Racing no levanta: cayó ante Tigre, sumó su tercera derrota y Gustavo Costas mostró preocupación

Racing volvió a tropezar y el arranque del Torneo Apertura 2026 ya es motivo de seria preocupación en Avellaneda. En Victoria, la Academia cayó 3 a 1 frente a Tigre, sumó su tercera derrota consecutiva en igual cantidad de presentaciones y sigue sin conocer lo que es sumar puntos. El panorama lo deja último en su zona y también en el fondo de la Tabla Anual, con un presente que empieza a encender alarmas.

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El equipo dirigido por Gustavo Costas volvió a mostrar falencias que se repiten partido tras partido. Tigre, que ya había sido un rival incómodo durante 2025, aprovechó cada error defensivo y castigó a un Racing frágil, desordenado y con escasa reacción anímica cuando el partido se le puso cuesta arriba.

Tras el encuentro, Costas no escondió su malestar y fue directo. Reconoció que el dolor pasa por la forma en la que se están perdiendo los partidos y admitió que Racing se está castigando solo. Habló de ventajas innecesarias, de pérdida de confianza y de un equipo que hoy no logra sostener la seguridad mínima para competir.

El entrenador puso especial énfasis en el retroceso defensivo, un problema que considera central en este mal momento. Remarcó que Racing queda mal parado con demasiada facilidad, que los rivales lo superan en situaciones simples y que no puede permitirse quedar expuesto una y otra vez. En ese contexto, también apuntó a la falta de liderazgo dentro del campo, a la necesidad de mayor comunicación y a que aparezca una voz de mando que ordene en los momentos críticos.

Si bien en el segundo tiempo la Academia mostró algo más de actitud y logró generar situaciones, volvió a fallar en la definición y pagó caro cada desajuste defensivo. Para Costas, el resumen es claro: el equipo genera, pero no convierte, y cuando pierde el orden lo sufre demasiado.

El panorama inmediato no ofrece alivio. Racing tendrá compromisos exigentes en las próximas fechas y necesitará una reacción rápida para no quedar descolgado prematuramente del torneo. El margen de error se achica, la presión crece y el presente obliga a encontrar respuestas urgentes.

Racing no arranca, el funcionamiento no aparece y el Apertura empieza a escaparse cuando todavía está dando sus primeros pasos. En Avellaneda, la paciencia ya empezó a ponerse a prueba.

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