El cardenal Ángel Rossi se pronunció en Córdoba sobre el debate por la baja de la edad de imputabilidad penal. Durante una homilía difundida este domingo, cuestionó que la respuesta frente a los delitos juveniles sea el castigo y reclamó más políticas de contención, educación y presencia del Estado.
Un mensaje desde la Iglesia en pleno debate nacional
En medio de la discusión política y social sobre la baja de la edad de imputabilidad de adolescentes, el arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, expresó una fuerte crítica al enfoque punitivo. Lo hizo durante la misa dominical, cuyo mensaje fue difundido por Cadena 3.
Rossi sostuvo que la sociedad suele reaccionar desde el impulso del castigo, pero advirtió que esa lógica llega tarde y refleja un fracaso previo en las políticas de cuidado y acompañamiento.
“Es triste castigar cuando no supimos contener”
Críticas al enfoque punitivo como única respuesta
El cardenal afirmó que resulta “triste tener que castigar en vez de contener”, y remarcó que la sanción penal no puede reemplazar la ausencia de políticas públicas eficaces durante la infancia y la adolescencia.
Según expresó, frente a jóvenes que delinquen, la respuesta social suele ser “más pena, más encierro y más dolor”, en lugar de educación, inclusión y oportunidades. Para graficarlo, sostuvo que se propone una celda cuando debería ofrecerse “un aula, una canchita de fútbol o un espacio comunitario”.
Criminalizar a los jóvenes y no a los responsables
Rossi también apuntó contra lo que consideró una criminalización de las víctimas más jóvenes, mientras —según dijo— quedan en segundo plano los adultos responsables de contextos de exclusión, como el narcotráfico, la trata de personas o la permisividad frente a las apuestas online.
En ese sentido, citó al jurista Rodrigo Morabito para reforzar su postura: el derecho penal no puede reparar lo que el Estado, la sociedad y las instituciones no supieron proteger a tiempo.
El arzobispo insistió en que el castigo no sustituye la presencia estatal ni la responsabilidad social previa. Para Rossi, proteger a la comunidad implica intervenir antes de que el daño ocurra, acompañar a los jóvenes y sostenerlos cuando aún hay margen para evitar situaciones delictivas.


