Las olas de calor afectan con fuerza a jardines y huertas en Argentina durante el verano. Frente a temperaturas extremas, radiación intensa y lluvias escasas, especialistas recomiendan prácticas clave para proteger las plantas, reducir el estrés térmico y mantener los espacios verdes saludables.
El aumento sostenido de las temperaturas ya es una constante en gran parte del país. Tanto en zonas urbanas como rurales, el calor extremo provoca deshidratación, quemaduras en hojas y debilitamiento de raíces. En este contexto, el cuidado de las plantas deja de ser solo una cuestión estética y se convierte en una estrategia de adaptación al cambio climático.
La combinación de sol intenso y falta de precipitaciones acelera el deterioro de jardines y huertas, por lo que aplicar medidas preventivas resulta fundamental.
Elegir bien el lugar y aprovechar la sombra
La correcta ubicación de cada especie es el primer paso para protegerla del calor. Muchas plantas requieren sombra parcial o luz filtrada para evitar daños por exposición directa. La presencia de árboles y arbustos ayuda a crear microclimas más frescos, conservando la humedad y moderando la temperatura del suelo.
Riego eficiente en horarios adecuados
El riego debe realizarse preferentemente a primera hora de la mañana. De esta manera, el agua penetra mejor en el suelo y se reduce la evaporación, asegurando una hidratación más efectiva durante el día.
Acolchados orgánicos, una solución simple y eficaz
El suelo descubierto pierde humedad rápidamente en verano. El uso de acolchados naturales como paja, hojas secas o chips de madera permite mantener frescas las raíces, limitar la aparición de malezas y mejorar la calidad del sustrato.
Mallas y toldos para temperaturas extremas
Cuando el calor es intenso, las mallas de sombreo, velos agrícolas o toldos livianos ayudan a disminuir la radiación solar directa y protegen hojas y flores de quemaduras.
Elegir plantas adaptadas a climas cálidos reduce el esfuerzo de mantenimiento. Las suculentas y especies mediterráneas soportan bien la sequía y el sol intenso, mientras que aquellas con raíces profundas resisten mejor el estrés hídrico.
Nutrición para fortalecer los tejidos
La fertilización debe ser moderada. Los abonos orgánicos y el aporte de potasio fortalecen la estructura vegetal y mejoran la resistencia frente a altas temperaturas.
Entre las especies más recomendadas para esta época se destacan lavanda, romero, salvia y tomillo, ideales para climas cálidos y suelos bien drenados. También son una buena opción las suculentas como Sedum, Kalanchoe y Aloe, que almacenan agua y aportan valor ornamental.
Otras alternativas resistentes incluyen gaura, equinácea, girasol y cardo erizo, plantas rústicas que florecen incluso bajo sol intenso.


