La visita al Parque de los Príncipes fue una verdadera pesadilla para el Olympique de Marsella, que fue ampliamente superado por el Paris Saint-Germain y cayó por un contundente 5 a 0. El equipo local jugó a otro ritmo durante todo el partido y expuso con crudeza las falencias defensivas del conjunto dirigido por Roberto De Zerbi.
Dentro de un rendimiento colectivo muy flojo, quedaron especialmente marcados varios errores puntuales de los futbolistas argentinos, que resultaron determinantes en el desarrollo y el resultado final del clásico francés.
La primera señal llegó antes de empezar
La sorpresa de la noche apareció incluso antes del pitazo inicial. De Zerbi decidió volver a dejar en el banco a Gerónimo Rulli, apostando nuevamente por Jeffrey De Lange bajo los tres palos. Fue la segunda suplencia consecutiva del ex Estudiantes, una decisión que volvió a sembrar dudas sobre su condición de titular en el Marsella.
Balerdi y Medina, protagonistas involuntarios
Ya con la pelota en juego, el PSG comenzó a marcar diferencias desde el fondo. En el primer gol, el capitán Leonardo Balerdi quedó mal parado en la última línea y habilitó a Nuno Mendes, quien desbordó y asistió a Ousmane Dembélé para la apertura del marcador.
Minutos más tarde, el zaguero argentino volvió a fallar en un despeje sobre el sector izquierdo. Otra vez Dembélé aprovechó la ventaja, dejó en el camino a Facundo Medina y definió con un potente remate para el 2-0, que empezó a quebrar definitivamente al Marsella.
El golpe final en el segundo tiempo
Con el complemento recién iniciado y el Olympique ya desordenado defensivamente, llegó otra acción desafortunada. Tras un centro bombeado del portugués João Neves, Medina intentó rechazar ante la presencia de Khvicha Kvaratskhelia, pero terminó cabeceando hacia su propio arco y marcó en contra el tercer gol del PSG.
La noche negra no terminó allí. En otra jugada posterior, Balerdi volvió a fallar en un rechazo, dejó la pelota servida para Bradley Barcola, quien asistió a Dembélé antes de que Kvaratskhelia sellara el cuarto tanto. El quinto llegó con el Marsella ya completamente entregado.


