La fábrica de neumáticos Fate anunció el cierre definitivo de su planta en Virreyes, partido de San Fernando, provincia de Buenos Aires, y el despido de más de 900 trabajadores. La empresa atribuyó la decisión a cambios en el mercado, caída de ventas y problemas de competitividad.
Fate confirmó el cierre de su planta en Buenos Aires
La compañía FATE S.A.I.C.I. informó oficialmente el cese de actividades en su establecimiento industrial ubicado en Virreyes. La medida rige desde el día del anuncio y afecta a más de 900 empleados.
En un comunicado firmado por su Directorio, la empresa explicó que la determinación responde a “modificaciones en las condiciones del mercado” que impactaron de manera directa en su sostenibilidad operativa.
Fate destacó su trayectoria en el sector, señalando que fue pionera en la producción de neumáticos radiales para la industria automotriz local y el único fabricante nacional de neumáticos radiales para transporte pesado, con presencia exportadora en Europa, Estados Unidos y América Latina.
La crisis que arrastra desde 2019
Reducción de personal y pérdidas millonarias
El cierre no es un hecho aislado. La compañía enfrenta dificultades desde 2019, año en que redujo alrededor de 450 puestos de trabajo. Situaciones similares se repitieron en 2021 y 2022.
En julio de 2024, la firma solicitó la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante la abrupta caída de ventas y la pérdida de mercados externos tras el conflicto gremial de 2022.
Según informó entonces la empresa, la demanda interna cayó un 30%, lo que profundizó las pérdidas. Solo en el primer semestre de 2024, Fate registró resultados negativos superiores a los 30 millones de dólares.
En mayo de ese mismo año, ya había anunciado cerca de 200 despidos como parte de un proceso de reestructuración.
Desde la empresa señalaron que los costos de producción se volvieron insostenibles por múltiples factores. Entre ellos mencionaron la presión impositiva, las restricciones cambiarias para el pago de insumos importados, problemas de infraestructura y sobrecostos derivados del marco laboral vigente.
También apuntaron a la baja productividad, el ausentismo y la conflictividad sindical como variables que impactaron en su estructura de costos.
En ese contexto, Fate indicó que intentó ajustar turnos, producción y dotación de personal para mejorar su competitividad, pero finalmente decidió cesar la actividad industrial.


