Una expedición sanluiseña convirtió un intento de cumbre en una operación de rescate a más de 5.100 metros de altura. Gabriel Guillar y Carina Tobares encontraron a un joven inconsciente, con hipotermia severa y alucinaciones, tras pasar la noche a la intemperie en el Cerro El Plata.
“El hombre no podía mover los músculos ni los ojos. Tenía alucinaciones y estaba perdido”, relató Gabriel Guillar, presidente del Club de Montaña Inti Anti.
Una decisión que salvó una vida
El grupo había partido el 12 de febrero desde San Luis con el objetivo de alcanzar la cima del Cerro El Plata (5.968 msnm), en Mendoza.
El 14 suspendieron el ascenso por ráfagas de hasta 80 km por hora. “Hay que respetar la montaña”, explicó Guillar.
El 15, a las 2 de la madrugada, retomaron el ataque a cumbre. Cuatro horas después, a 5.100 metros y en plena oscuridad, encontraron al joven tendido sobre la nieve.
Hipotermia, deshidratación y pérdida de conciencia
El montañista, de 25 años, había intentado subir el día anterior. El viento, la altura y el mal agudo de montaña lo dejaron sin fuerzas.
El joven había pasado la noche a 15 grados bajo cero. Presentaba rigidez muscular, pérdida parcial de visión y delirios.
“Estaba en estado de inconsciencia, hablaba cosas incoherentes”, contó Guillar.
Un rescate extremo en la altura
Guillar y Tobares iniciaron maniobras de emergencia con geles energizantes, sales de rehidratación y masajes para activar la circulación.
A través de un handy lograron contactar a un radioaficionado ubicado en El Carrizal, a 100 kilómetros. La alerta llegó a guardaparques y patrullas de rescate.
Tras estabilizarlo, Guillar lo ató a su cintura para iniciar el descenso. Tobares cargó las tres mochilas.
Fueron cinco horas críticas hasta llegar al campamento. Allí lo hidrataron y continuaron la asistencia hasta bajarlo a los vehículos.
“El rescate lo pudimos lograr sin que subiera una patrulla. Si se demoraba más, era muy probable que falleciera”, afirmó.
Alta médica y mensaje de experiencia
El joven quedó internado con un cuadro grave de deshidratación. Días después recibió el alta.
Guillar reflexionó sobre lo que ocurrió: “La verdadera cumbre es llegar a tu casa y abrazar a tu familia”.
También advirtió sobre los riesgos: “No cualquiera puede encarar una montaña de casi 6.000 metros sin comunicación. La experiencia indica cuándo es momento de regresar”.
La cumbre después del rescate
Tras asegurar la recuperación del joven, la expedición regresó al campamento.
El 16 de febrero retomaron el ascenso y alcanzaron la cima del Cerro El Plata tras diez horas de esfuerzo.
“Eso es anecdótico. Lo único importante era salvarlo”, sostuvo Guillar.
La travesía dejó una enseñanza clara: en la montaña, la prioridad no es la cima, sino la vida.


