El rector de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), Raúl Gil, advirtió que la falta de aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y la demora en la convocatoria a paritarias ponen en riesgo el normal inicio de clases. La alerta se suma al reclamo del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) , que esta semana exigió al Gobierno nacional la apertura de negociaciones salariales y la actualización de los gastos de funcionamiento.
Inicio de clases: «Sensación que puede derivar en paros»
Gil alertó que existe una «sensación que puede derivar en paros y en no tener clases» en el comienzo del ciclo lectivo. En declaraciones a SanLuis24 Radio, el rector señaló: «La situación está lejos de lo que nosotros quisiéramos. Tenemos la responsabilidad de garantizar el funcionamiento de la universidad, pero la política que impulsa el Gobierno nacional tensiona mucho la posición tanto de los sindicatos como de las personas que estamos en las gestiones de las universidades«.
Presupuesto 2026: «Casi la mitad de lo recomendado»
Gil recordó que, pese a la aprobación de la Ley de Financiamiento en el Congreso —y la insistencia tras el veto de Javier Milei—, el Presupuesto 2026 que aprobó la Legislatura nacional no contempla las partidas para darle cumplimiento. «Nunca el financiamiento es lo que recomienda el CIN, pero ahora tenemos casi la mitad del presupuesto recomendado«, indicó.
Ante este panorama, el rector adelantó que la UNSL priorizará los recursos para continuar con la formación de los estudiantes. «Vamos a hacer todo lo posible para que la universidad esté abierta y que los estudiantes y sus familias estén tranquilos, que al menos con las condiciones mínimas se puedan impulsar las carreras«, afirmó.
Sin embargo, advirtió: «Seguramente no se verán obras en la universidad, ni actualización de las tecnologías ni mejoras en la infraestructura que no tengan que ver con la seguridad«.
Bajos salarios, menos docentes
La situación económica también repercute en el plantel de personal. Gil remarcó que es cada vez menor el interés de los egresados para incorporarse como docentes de dedicación exclusiva, por los bajos salarios. Esa circunstancia también afecta a la planta de personal No Docente.
«Esto ya lo hemos vivido en otras épocas en la Argentina. En los años 90 cualquier profesional que egresaba prefería otros trabajos antes de continuar en la universidad. Es muy difícil que hoy un egresado elija ser docente en la universidad«, concluyó.


