La baja de natalidad en Argentina se profundizó en la última década, con una caída cercana al 50% en los nacimientos según datos oficiales. Especialistas advierten que, junto al aumento de la esperanza de vida, el país enfrenta un proceso de envejecimiento poblacional que abre una “ventana demográfica” hasta 2040 para impulsar desarrollo económico y reformas estructurales.
La baja de natalidad en Argentina: un cambio acelerado
Durante años, el descenso de la fecundidad y el envejecimiento poblacional parecían fenómenos propios de Europa o Asia. Sin embargo, las estadísticas recientes del Ministerio de Salud muestran que los nacimientos en Argentina se redujeron casi a la mitad en los últimos diez años.
El investigador de CIPPEC, Rafael Rofman, explica que la transición demográfica en el país comenzó a fines del siglo XIX, cuando bajaron simultáneamente la mortalidad y la fecundidad. No obstante, advierte que en Argentina el proceso no fue lineal sino marcado por “saltos” bruscos.
Según el especialista, proyectar el comportamiento reciente hacia el futuro puede conducir a errores. Además, relativiza el impacto de las crisis económicas coyunturales en la decisión de tener hijos, ya que se trata de elecciones vinculadas a proyectos de mediano y largo plazo.
¿Se puede revertir la caída de los nacimientos?
Un fenómeno multicausal
Para la socióloga Agustina Bendersky, del centro de estudios Fundar, la baja de natalidad responde a múltiples factores, entre ellos avances sociales significativos. Destaca el acceso a métodos de planificación familiar, la ampliación de derechos y el cambio en el rol de las mujeres.
En las últimas seis décadas, la participación femenina en el mercado laboral más que se duplicó y actualmente las mujeres representan el 60% de la matrícula universitaria. También aumentó su presencia en espacios de decisión política.
Bendersky subraya que Argentina no enfrenta un escenario de despoblación, sino de crecimiento más lento, en un contexto donde la esperanza de vida viene aumentando de manera sostenida desde 1950.
Políticas pronatalistas: antecedentes internacionales
Rofman considera poco probable revertir la tendencia de fondo. Experiencias internacionales muestran resultados limitados: países como Corea del Sur, Japón y Hungría aplicaron políticas para incentivar nacimientos sin lograr cambios significativos.
Para los especialistas, el desafío no es forzar un aumento de la natalidad, sino diseñar políticas que acompañen las decisiones reproductivas y promuevan igualdad de oportunidades para las nuevas generaciones.
La combinación de menos nacimientos y mayor longevidad impacta directamente en la economía, el sistema de salud y el régimen previsional.
Bendersky advierte que Argentina enfrenta el envejecimiento sin haber alcanzado altos niveles de desarrollo económico. El país dispone de aproximadamente 15 años —hasta la década de 2040— para aprovechar su actual estructura demográfica antes de que la pirámide poblacional se invierta con mayor fuerza.
El crecimiento relativo de adultos mayores impulsará la llamada “economía del cuidado”: servicios de salud, rehabilitación, asistencia domiciliaria y adecuación de viviendas. La economista Ana Rameri señala que esto exige fortalecer una red pública de cuidados integral y sostenible, lo que implica también discutir el esquema fiscal y tributario.
Educación y mercado laboral: una oportunidad estratégica
El descenso en la cantidad de alumnos abre una posibilidad inédita en el sistema educativo argentino. Por primera vez, la matrícula no crece, lo que permitiría reasignar recursos para mejorar la calidad.
Rofman plantea que generaciones más pequeñas y mejor formadas podrían facilitar la inserción laboral juvenil. A su vez, el avance tecnológico y la expansión de la inteligencia artificial modifican la demanda de trabajo, elevando la productividad con menor necesidad de mano de obra intensiva.
Rameri advierte que el envejecimiento no debe utilizarse como argumento para aplicar ajustes o elevar la edad jubilatoria sin un debate integral. La clave, sostiene, está en cómo se distribuye el excedente económico y cómo se regulan los beneficios derivados del progreso tecnológico.


