La crisis laboral en Argentina se profundizó durante febrero con despidos masivos, suspensiones y cierres de plantas en distintos puntos del país. Empresas de sectores como la industria electrónica, textil, alimenticia, minera y automotriz redujeron personal o paralizaron operaciones en provincias como Buenos Aires, Catamarca, Tierra del Fuego, Mendoza y San Luis. Las compañías argumentan caída del consumo, aumento de costos y apertura de importaciones como principales causas del ajuste.
Un febrero crítico para el empleo en Argentina
El segundo mes del año dejó un escenario complejo para el mercado laboral argentino. Los conflictos no se concentraron en una sola actividad, sino que alcanzaron a industrias estratégicas y economías regionales.
Entre las razones más repetidas por las empresas aparecen:
- Baja en las ventas internas.
- Competencia de productos importados.
- Incremento de costos operativos.
- Procesos de reestructuración financiera.
El impacto se traduce en miles de trabajadores afectados y un clima de incertidumbre que atraviesa distintos sectores productivos.
Industria electrónica y textil: despidos en cadena
En Catamarca, la firma de electrodomésticos Neba desvinculó a 34 empleados, lo que representa más de un tercio de su plantilla. La empresa atribuyó la decisión a la retracción del consumo y la presión de importaciones.
En Santiago del Estero, la textil Coteminas Argentina SA despidió a 57 trabajadores en su planta de La Banda, profundizando la crisis en el sector de blanquería.
Por su parte, Hilado SA, integrante del grupo TN Platex, solicitó concurso preventivo de acreedores en medio de un contexto adverso para la industria textil nacional.
Tierra del Fuego: suspensiones y cierres
En el polo electrónico fueguino, la situación es delicada. Aires del Sur suspendió a 140 trabajadores y luego pidió la quiebra.
La planta Telecomunicaciones Fueguinas (TelFu) cerró definitivamente tras apenas tres meses de actividad, dejando a 50 empleados sin trabajo.
Además, IATEC, del Grupo Mirgor, despidió a 11 operarios con años de antigüedad.
Agro, alimentos y carne: impacto en economías regionales
La principal avícola del país, Granja Tres Arroyos, enfrenta una crisis que la ubica al borde de la quiebra. Tras cerrar una planta en Entre Ríos, crece la incertidumbre sobre el futuro de otras instalaciones.
En La Pampa, el Frigorífico Pico envió 194 telegramas de despido luego de haber suspendido previamente a 450 empleados bajo un procedimiento preventivo de crisis.
También en el sector alimenticio, Georgalos implementó nuevas suspensiones y reducciones salariales del 20% en su planta bonaerense, tras un período previo de paralización total.
La fabricante de maquinaria agrícola Metalfor registró cheques rechazados por 120 millones de pesos, en medio de un proceso de tensión financiera.
En Buenos Aires, Stellantis suspendió la producción en su planta de El Palomar hasta marzo, bajo el argumento de adecuaciones estacionales y reorganización de insumos.
En el sector del neumático, el cierre de la planta de Fate encendió alarmas sobre un posible efecto dominó en la industria nacional.
Minería y servicios: conflictos y cierres
En Salta, extrabajadores de Eramine denunciaron despidos sin causa en el proyecto de litio ubicado en el Salar Centenario Ratones.
En San Luis, la minera Master Laja cerró su planta en Juana Koslay y dejó a 54 empleados sin trabajo, generando una disputa por el pago de indemnizaciones.
En el sector servicios, el cierre de Galeno ART afectó a unos 800 trabajadores, de los cuales cerca de 470 quedarían en disponibilidad.
Un patrón que atraviesa sectores
Electrodomésticos, textiles, minería, carne, automotrices y aseguradoras muestran un denominador común: reducción de actividad y ajuste laboral.
Los datos reflejan una dinámica extendida:
- Despidos masivos.
- Suspensiones temporales o sin goce de sueldo.
- Concursos preventivos y pedidos de quiebra.
- Reducciones salariales.
El fenómeno no se limita a pequeñas empresas, sino que involucra a grandes grupos industriales y multinacionales.


