Un brutal caso de violencia de género conmociona a Brasil. Mariele Vitória Alves de Lima, una empleada administrativa de 22 años, fue apuñalada y luego incendiada por un excompañero de trabajo que no aceptó que ella rechazara iniciar una relación. El ataque ocurrió este lunes en su lugar de trabajo, en Recife, y la joven permanece internada en estado estable.
El hecho se produjo cuando José Leonardo Pereira da Silva, quien había sido despedido de la empresa un mes antes, ingresó al establecimiento donde trabajaba la víctima.
Según relataron testigos y familiares, el hombre atacó a Mariele con un cuchillo. Posteriormente, le arrojó thinner —un solvente altamente inflamable— y le prendió fuego. La secuencia de violencia ocurrió dentro del espacio laboral, lo que generó conmoción entre compañeros y presentes.
La joven fue trasladada de urgencia al Hospital da Restauração, ubicado en el barrio Derby de Recife, donde permanece internada en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI). De acuerdo con su entorno familiar, su estado de salud es estable.
Una relación que nunca existió
La familia de la víctima aseguró que el agresor insistía en mantener una relación sentimental con ella, pero Mariele dejó claro en reiteradas ocasiones que no tenía interés.
Ante la insistencia, la joven optó por cortar todo tipo de vínculo: lo bloqueó en redes sociales y evitó cualquier contacto. Sus allegados sostienen que nunca existió una relación amorosa entre ambos.
De acuerdo con declaraciones de su hermana a medios locales, el hombre desarrolló un interés no correspondido mientras trabajaban juntos, situación que derivó en conductas que la familia describe como acoso.
Seguimiento en redes sociales
Los familiares también denunciaron que el sospechoso habría comenzado a seguir a integrantes del entorno de la joven en plataformas digitales, lo que incrementó la preocupación antes del ataque.
Tras el violento episodio, la policía localizó al acusado en su domicilio. Presentaba cortes en el abdomen y en uno de sus brazos.
Durante el procedimiento, los agentes hallaron el teléfono celular de Mariele oculto debajo de la cama del sospechoso, un elemento que fue incorporado a la investigación.
Testigos indicaron que el ataque habría sido premeditado, ya que el agresor llevó consigo tanto el arma blanca como el solvente inflamable utilizado para incendiarla.
El caso reavivó el debate sobre la violencia contra las mujeres en Brasil. Familiares de la joven exigieron una condena ejemplar y cuestionaron la reiteración de hechos similares.
El padre de la víctima expresó públicamente su indignación y pidió justicia. La familia sostiene que Mariele estaba enfocada en su trabajo y proyectos personales cuando fue atacada.


