Sofía, la dueña del taller que confeccionó los mamelucos de YPF con los que Javier Milei se presenta en actos oficiales y viajes al exterior, se quedó sin su empresa y hoy trabaja como chofer de Uber para poder subsistir. En una entrevista con el canal de streaming Gelatina, relató cómo la crisis del sector textil la llevó a perder todo lo que construyó.
Votó a Milei, pero hoy siente «una bronca terrible« con el libertario.
«Confié y me jodí»
«Una de las primeras medidas que tomó el gobierno de Milei fue la apertura de importaciones de todo lo textil. Pensé que no me iba a afectar porque hacía cosas más técnicas, para petroleras, no hacía moda, pero enseguida se notó la diferencia, los pedidos dejaron de llegar«, sostuvo.
El taller llegó a tener entre ocho y once empleados en sus mejores épocas. La apertura importadora precipitó la caída. Mientras tanto, el discurso oficial intentaba instalar una fiebre de consumo de esos mamelucos que nunca se tradujo en pedidos reales.
Milei llegó a decir que tenía 14 unidades y que usaba dos por semana. Se lo vio con esos trajes ignífugos incluso en Oslo, antes de la ceremonia de premiación de Corina Machado como Nobel de la Paz.
«Pasé de ser dueña, de tener mi propia oficina y mi cafetera, a estar manejando todo el día«, contó Sofía, que admitió haber votado al libertario como un voto bronca contra la gestión de Alberto Fernández.
Cuando el periodista Matías Colombatti le preguntó qué sentía al escuchar la frase «que se jodan, esto es lo que votaron«, respondió sin vueltas: «Tienen razón. Yo confié y me jodí. Porque todo lo que soñé, todo por lo que luché, invertí, todo lo que confié, todo lo que aposté, lo perdí. Soy fiel reflejo de que ahora me la tengo que bancar«.
El derrumbe textil
La historia de Sofía no es un caso aislado. La industria textil argentina atraviesa un derrumbe que aún no toca fondo. Un informe reciente de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) detalló que la actividad se desplomó 25,7% interanual, las fábricas operan al 35% de su capacidad y el empleo acumula una pérdida de más de 19 mil puestos desde que asumió Milei.
«Ver que ese hombre, con esa prenda que pudo haber pasado por mi taller tranquilamente y lo tenga y ni siquiera valore de dónde salió, que todo jocoso diga ‘esto es demanda y oferta’, me da una bronca terrible», cerró Sofía.


