El deterioro del poder adquisitivo en Argentina continúa profundizándose en 2025, con una caída del ingreso disponible de los hogares, aumento del endeudamiento y un marcado pesimismo en el consumo. Según datos de consultoras privadas y organismos oficiales, la combinación de inflación, suba de tarifas y estancamiento laboral impacta directamente en la economía familiar.
El ingreso disponible de las familias —que contempla salarios, jubilaciones, ingresos por rentas y ayudas sociales, descontando gastos esenciales— registró una caída del 20% en términos reales respecto al primer semestre de 2023.
La presión de los gastos fijos, como tarifas de servicios, salud, educación y vivienda, redujo significativamente la capacidad de consumo. En perspectiva histórica, el deterioro es aún más pronunciado: actualmente, el ingreso disponible se ubica un 40% por debajo de los niveles de 2016.
Este escenario refleja una tendencia sostenida de pérdida de poder adquisitivo en la última década.
Salarios por debajo de la inflación
Los últimos datos oficiales muestran que los salarios registrados crecieron un 2,1% mensual en enero y un 28,5% interanual. Sin embargo, al descontar la inflación, esto implica una caída real del 0,8% mensual y del 2,9% interanual.
Esta pérdida de poder de compra ocurre en un contexto donde las paritarias intentan recomponerse, pero sin lograr equiparar el ritmo inflacionario.
Endeudamiento en niveles críticos
El deterioro de ingresos impulsó un fuerte aumento del financiamiento de los hogares. En el último año, la deuda promedio pasó de representar 1,5 a 2,5 salarios.
Actualmente:
- Más de 20,5 millones de adultos tienen algún tipo de crédito.
- La deuda bancaria equivale al 23% de los ingresos familiares.
- La mora en créditos alcanzó el 10,6%, el nivel más alto en más de 20 años.
En el sector no bancario, la situación es más delicada:
- La morosidad oscila entre el 24% y el 27,4%.
- Algunas cadenas comerciales superan el 45% de incumplimiento.
El problema se agrava por las tasas de interés elevadas. Mientras los salarios crecen alrededor del 2% mensual, los costos financieros pueden alcanzar el 7% mensual en bancos y superar el 400% anual en el sistema no bancario.
Empleo estancado y menor calidad laboral
El mercado laboral muestra señales de estancamiento. El empleo registrado creció apenas 0,1% en diciembre y se mantiene en niveles similares a fines de 2024.
En particular:
- El empleo asalariado privado cayó 0,2%.
- Se perdieron 96.800 puestos en el sector privado.
- Sumando el sector público, la caída asciende a más de 100.600 empleos formales.
Además, los sectores que lideran el crecimiento económico —como el agro y la minería— no generan suficiente empleo, mientras que actividades intensivas en mano de obra, como la industria y el comercio, continúan en retroceso.
La industria manufacturera, uno de los principales empleadores, acumula siete meses consecutivos de caída y registró un descenso del 7,9% en febrero, el peor en casi dos años.
Caída en la confianza del consumidor
El impacto en los ingresos también se refleja en las expectativas. El Índice de Confianza del Consumidor registró una caída del 5,3% en marzo, acumulando dos meses consecutivos de baja y alcanzando su nivel más bajo desde octubre.
Analistas del sector financiero advierten sobre un fenómeno preocupante: muchas familias ya no se endeudan solo para consumir, sino para pagar deudas previas, generando un círculo difícil de revertir.
Medidas y perspectivas
Frente a este panorama, el Banco Central implementó una reducción de encajes bancarios para intentar bajar los costos financieros.
En paralelo, se ajustaron las pautas salariales en paritarias, elevando los incrementos mensuales del 1% al 2%. Sin embargo, la efectividad de estas medidas dependerá de una desaceleración de la inflación, que en el primer trimestre se mantuvo en torno al 3% mensual.


