El juez de Garantía N°3 de San Luis, Marcos Flores Leyes, concedió la prisión domiciliaria al agente policial Matías Escudero, acusado de propinarle una golpiza a Brian Arévalo el pasado 9 de abril en el barrio 292 Viviendas de la capital puntana.
Escudero deberá cumplir la domiciliaria por 90 días. Además, se le impuso una prohibición total de contacto y acercamiento con la víctima y los testigos por un plazo de 120 días.
Al policía le imputan lesiones graves agravadas, abuso de autoridad y apremios ilegales. Como consecuencia del episodio, Arévalo sufrió fracturas en el rostro y el tabique nasal.
La decisión del juez
Flores Leyes analizó los planteos de la defensa, del Ministerio Público Fiscal y de la querella. Señaló que al momento de la formulación de cargos se habían valorado riesgos procesales (especialmente el posible entorpecimiento de la investigación y el riesgo para la víctima), argumentos que la Fiscalía ratificó.
Sin embargo, el juez advirtió que con el paso del tiempo y las medidas investigativas realizadas, correspondía revisar la continuidad de la medida más gravosa. Consideró que los riesgos señalados por la Fiscalía podían neutralizarse con una medida menos restrictiva, por lo que hizo lugar al pedido de prisión domiciliaria por los 90 días restantes.
El plazo se cuenta desde la audiencia de formulación del 17 de abril. Escudero cumplirá la domiciliaria en una vivienda del barrio Los Caldenes, bajo control semanal del Instituto de Reinserción Social.
La postura de la Fiscalía y la querella
La fiscal Débora Roy Gitto rechazó el cambio de la preventiva y sostuvo que la detención era necesaria para identificar a otros involucrados en lo que la querella describe como un caso de violencia institucional.
«Tenemos una víctima con lesiones graves producto del hecho violento. La víctima estaba en un estado de indefensión total» , dijo la fiscal. La querella adhirió a lo expresado por la fiscal: «Fue un grave hecho de violencia institucional» , sostuvo el abogado Cristóbal Ibáñez.
El descargo del policía
Escudero pidió declarar y dio su versión. Dijo que esa noche se dirigió al barrio 292 tras un aviso radial por un hecho delictivo. Allí hubo un cruce verbal con Arévalo, a quien acusó de insultarlos y mostrarse hostil.
El imputado reconoció que hubo contacto físico, aunque afirmó que reaccionó después de recibir un golpe. «Yo no digo que no lancé un golpe de puño… yo largo un manotazo. No sé si fue con mano abierta o cerrada, no recuerdo» , explicó, al asegurar que respondió tras un codazo en el rostro.
Negó que haya sido una golpiza grupal y cuestionó la acusación fiscal. «Me destrozó mi vida, me destrozó mi familia. Yo no soy un delincuente» , expresó.
La advertencia del juez al policía
Antes de cerrar la audiencia, Flores Leyes le advirtió a Escudero que cualquier incumplimiento de las condiciones impuestas o intento de contacto con las personas involucradas podría derivar en nuevas imputaciones y agravar su situación procesal.
«Le recomiendo que cumpla cabalmente con este régimen y evite cualquier tipo de conducta que pueda ser sospechada de quebrantar esta norma» , le dijo el juez.


