China presiona a Meta para revertir compra tecnológica

El gobierno de China ordenó a Meta revertir la compra de la startup de inteligencia artificial Manus, una operación valuada en 2.000 millones de dólares cerrada hace cuatro meses. La decisión fue tomada por el principal organismo de planificación económica del país asiático, que busca frenar la transferencia de tecnología sensible hacia Estados Unidos y reforzar su control sobre el sector.

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China endurece su postura frente a Meta

La orden oficial exige deshacer la transacción en cuestión de semanas y restituir los activos chinos de la empresa a su estado original. Esto impacta directamente en un acuerdo que ya había sido completamente ejecutado por ambas compañías.

Tras el cierre de la operación, empleados de Manus se trasladaron a oficinas de Meta en Singapur, mientras que sus directivos se integraron al equipo de inteligencia artificial de la empresa estadounidense. Además, los inversores, entre ellos Tencent, ZhenFund y HongShan, ya habían cobrado sus participaciones.

Un acuerdo difícil de revertir

La complejidad para deshacer la compra es uno de los principales interrogantes. Fondos de capital de riesgo, incluso de Estados Unidos, ya distribuyeron ganancias entre sus socios, lo que dificulta aún más cualquier intento de retroceder la operación.

Especialistas del sector señalan que la transferencia de capital y tecnología ya se concretó, por lo que una eventual reversión podría resultar impracticable. En algunos escenarios, incluso podría derivar en que Meta conserve acceso a desarrollos tecnológicos clave sin costo adicional.

Dudas sobre el alcance de la medida

Otro punto en discusión es si China tiene capacidad real para imponer esta decisión fuera de su territorio. Aunque Meta tiene una presencia limitada en el mercado chino, obtiene ingresos significativos a través de anunciantes de ese país, que representaron cerca del 10% de su facturación en 2023.

Las autoridades chinas evalúan posibles sanciones en caso de incumplimiento. Desde la compañía estadounidense indicaron que actuaron conforme a la normativa vigente y esperan una resolución adecuada, sin brindar mayores precisiones.

Mayor control sobre la inteligencia artificial

En paralelo, el gobierno chino intensificó la supervisión sobre otras empresas del sector. En las últimas semanas, agencias regulatorias indicaron a startups de inteligencia artificial que no acepten inversiones estadounidenses sin autorización oficial.

También se analizan restricciones para grandes compañías tecnológicas, en un intento por evitar que innovaciones estratégicas queden bajo control extranjero.

Un punto de inflexión en la regulación

Analistas coinciden en que el caso marca un precedente relevante. Es la primera vez que China utiliza públicamente mecanismos de revisión de inversiones internacionales para bloquear una operación tecnológica ya concretada.

La medida refleja un cambio de enfoque: el desarrollo de inteligencia artificial pasó a ser un asunto estratégico bajo estricta supervisión estatal, lo que podría impactar en futuras inversiones y acuerdos globales en el sector.


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