La salud financiera de San Luis muestra mejoras en comparación con 2023, aunque el escenario económico presenta señales de alerta, así lo planteó el contador Hugo Zudaire y explicó que la provincia en la actualidad recauda más, pero destina menos recursos a la obra pública y enfrenta mayores costos de funcionamiento.
“La provincia está mejor que en 2023”, afirmó. La coparticipación creció un 311% entre 2023 y 2025, mientras la inflación rondó el 250%, lo que deja un leve incremento real en los ingresos.
Más gasto y menos inversión
Zudaire sostuvo que el cambio central está en la asignación del presupuesto. El gasto de funcionamiento aumentó y ya representa cerca del 70%, mientras la obra pública perdió peso.
“No es que el Estado ajusta, deja de gastar en algunas áreas como la obra pública”, sentenció.
El contador remarcó que este esquema reduce el impacto económico en la provincia, ya que la inversión en infraestructura genera movimiento y empleo.
Consumo en caída y sueldos presionados
El análisis también puso el foco en la pérdida de poder adquisitivo. Zudaire advirtió sobre una caída del consumo vinculada a salarios que no acompañan la inflación.
“Hay una transferencia de recursos del empleado público al sistema financiero”, señaló, al describir el aumento del endeudamiento para cubrir gastos básicos.
En ese marco, planteó que mejorar ingresos podría reactivar la economía local, ya que el dinero “debe circular” dentro de la provincia.
Medidas en análisis y margen fiscal
Zudaire consideró viable aplicar cambios impositivos como una reducción en Ingresos Brutos, aunque advirtió que llegan tarde para impulsar la actividad.
“La salud financiera es buena, pero la económica es mala”, sintetizó.
Zudaire incluso planteó que la provincia podría sostenerse sin ese impuesto durante un tiempo, debido al recorte en obra pública.
Contexto nacional y presión sobre provincias
El escenario se agrava por la caída de la recaudación nacional. En el primer trimestre de 2026, los ingresos bajaron 7,5% en términos reales, lo que afecta las transferencias a las provincias.
Este contexto limita las herramientas para reactivar el consumo y profundiza la desaceleración económica.


