El delantero de Estados Unidos podrá jugar ante Bélgica tras la decisión de la FIFA de dejar en suspenso su sanción. Donald Trump celebró la medida y Bélgica analiza acudir al TAS.
La Copa del Mundo 2026 quedó envuelta en una de las mayores controversias arbitrales y disciplinarias de su historia. La FIFA resolvió dejar en suspenso la sanción de Folarin Balogun tras su expulsión frente a Bosnia-Herzegovina y habilitó al delantero estadounidense para disputar los cuartos de final ante Bélgica.
La decisión convirtió al atacante en el primer futbolista «perdonado» durante un Mundial desde el caso de Garrincha en Chile 1962, hace 64 años.
Donald Trump celebró la decisión de la FIFA
La resolución tuvo inmediata repercusión política. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró públicamente la determinación de la FIFA mediante una publicación en Truth Social.
«Gracias a la FIFA por hacer lo que estaba bien y revertir una gran injusticia», escribió el mandatario.
En tanto, Christian Pulisic reveló que el plantel se enteró de la noticia mientras viajaba en micro rumbo al entrenamiento en la Universidad de Washington.
«Pensamos que era una fake news hecha con Inteligencia Artificial. Obviamente nos da un gran impulso», declaró al New York Times.
Bélgica estalló contra la FIFA y analiza acudir al TAS
La reacción belga no tardó en llegar. La Real Federación Belga de Fútbol emitió un comunicado oficial cuestionando la resolución y anunció que estudia todas las vías legales disponibles.
«Con el fin de salvaguardar los derechos legítimos de todos los equipos participantes y proteger los principios fundamentales del juego limpio, estamos investigando todas las opciones potenciales», señaló el organismo.
Según informó el diario belga De Standaard, una de las alternativas que evalúa la federación es presentar un recurso ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS).
El entrenador Rudi García también fue muy crítico.
«Me parece una broma del Día de los Inocentes», afirmó en conferencia de prensa.
Un fallo que contradice el Código Disciplinario
La decisión sorprendió porque el Código Disciplinario de la FIFA establece en su artículo 66.4 que toda expulsión implica automáticamente una suspensión para el partido siguiente.
«Una expulsión implica automáticamente la suspensión para el partido subsiguiente. Los órganos judiciales de la FIFA podrán imponer suspensiones adicionales por partidos y otras medidas disciplinarias», indica el reglamento.
En este mismo Mundial, por ejemplo, Miguel Almirón recibió una fecha de suspensión por infringir la denominada «Ley Prestianni», mientras que el qatarí Assim Madibo fue castigado con cinco encuentros tras provocar la grave lesión del canadiense Ismaël Koné.
En el caso de Balogun, la FIFA resolvió dejar la sanción «en suspenso durante un período de prueba de un año», una medida inédita que, en los hechos, le permitirá jugar normalmente frente a Bélgica.
Crecen las versiones sobre una intervención política
El fallo alimentó múltiples especulaciones en Estados Unidos.
El periodista Clay Travis, de Fox News, aseguró que Donald Trump habría participado activamente junto al secretario de Comercio Howard Lutnick, Andrew Giuliani —hijo del exalcalde de Nueva York— y el empresario Scott Goodwin en una estrategia jurídica destinada a impugnar la expulsión.
Según esa versión, un grupo de abogados habría cuestionado el uso de la cámara lenta para evaluar la acción que terminó con la tarjeta roja.
Aunque no existen pruebas oficiales que confirmen esa intervención, la decisión generó una fuerte repercusión en redes sociales, donde proliferaron memes vinculando a Trump con el caso.
El primer antecedente desde Garrincha en 1962
Para encontrar un episodio similar durante una Copa del Mundo hay que retroceder hasta Chile 1962.
En semifinales, Garrincha fue expulsado frente al seleccionado local y todo indicaba que se perdería la final ante Checoslovaquia. Sin embargo, finalmente fue habilitado y Brasil terminó consagrándose campeón.
Diversas versiones históricas sostienen que el entonces presidente chileno Jorge Alessandri intercedió ante la FIFA para permitir la presencia del crack brasileño en el encuentro decisivo.


