El consumo de carne vacuna en Argentina profundizó su retroceso durante 2026. Entre enero y julio, el mercado interno absorbió un 12% menos de carne que durante el mismo período de 2025, de acuerdo con el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA).
La reducción representa unas 163.400 toneladas menos destinadas al mercado doméstico. Al mismo tiempo, el consumo por habitante alcanzó uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas.
El promedio móvil de los últimos doce meses, calculado a julio, quedó en 46,3 kilos de carne vacuna por persona al año. El indicador implica una baja de 4,8 kilos frente al mismo período del año anterior y una caída interanual del 9,4%.
Menor producción y mayor volumen de exportaciones
El retroceso del mercado interno se produjo junto con una disminución de la producción de carne vacuna. En los primeros siete meses del año se produjeron 1,689 millones de toneladas res con hueso, un 6,8% menos que en igual período de 2025.
La dinámica del sector también muestra un fuerte crecimiento de las exportaciones. Entre enero y julio, las ventas externas alcanzaron 487.200 toneladas res con hueso, un 8,8% más que durante el mismo período del año pasado.
Durante el primer semestre, además, las exportaciones llegaron a 280.100 toneladas peso producto, con un incremento interanual del 11,1%. La facturación alcanzó los US$2.167,75 millones, un récord que representa una suba del 45,9% respecto del mismo período de 2025.
La carne aumentó más que los salarios
Uno de los principales factores detrás de la caída del consumo está relacionado con la pérdida de poder adquisitivo. Según los datos oficiales citados en el informe, los salarios registraron un incremento interanual del 35,9% en mayo, mientras que los cortes de carne vacuna tuvieron aumentos considerablemente mayores.
En el último año, los cortes vacunos acumularon una suba del 52%, mientras que el pollo entero aumentó 22,9%. Esto significa que la carne vacuna se encareció 23,7% en términos relativos frente a la carne aviar.
Entre los cortes más consumidos, el cuadril aumentó 53,6% entre julio de 2025 y julio de 2026. Le siguieron la carne picada común, con 53,5%; el asado, con 52,1%; la paleta, con 51,2%; y la nalga, con 49,2%.
Las hamburguesas congeladas incluso registraron un incremento superior, del 60,7% interanual.
Qué pasó con los precios durante julio
Aunque el comportamiento mensual mostró cierta moderación, los movimientos fueron diferentes según el corte y la región.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires, la falda y la paleta aumentaron 1,2%, mientras que el osobuco subió 2%. En sentido contrario, el vacío bajó 3,9%, la nalga 2% y el matambre 2,5%.
En Rosario, los mayores aumentos correspondieron a la falda, con 3,1%; el osobuco, con 2,8%; y la carne picada común, con 1,8%.
En Córdoba, las subas estuvieron encabezadas por el roast beef, que aumentó 1,8%; el lomo, 1,4%; y la falda, 1,1%. En esa plaza también se registraron bajas en cortes como peceto, matambre, osobuco y bife ancho.
Menos carne vacuna y cambios en los hábitos
La caída del consumo refleja una transformación en las decisiones de compra de los hogares. El aumento de los precios frente a los ingresos obliga a reducir cantidades, elegir cortes más económicos o reemplazar la carne vacuna por otras fuentes de proteína.
El contraste con las exportaciones también marca una de las principales particularidades del escenario actual: mientras el mercado interno recibe menos carne, la demanda internacional continúa creciendo.
El dato de 46,3 kilos anuales por habitante confirma la profundidad del retroceso y muestra que la carne vacuna, históricamente asociada a la alimentación cotidiana de los argentinos, pierde espacio en la mesa de los hogares.


