Diego Astudillo, presidente de la Cámara de Bares, Boliches y Discos de San Luis, advirtió por la situación que atraviesa el sector y confirmó una fuerte reducción de los locales bailables.
Antes de la pandemia había 15 lugares nocturnos en la provincia. En la actualidad funcionan 7, lo que representa el cierre de más de la mitad de los establecimientos.
Menos boliches y puestos de trabajo
Astudillo explicó que cada boliche genera entre 20 y 30 puestos de trabajo directos, además de los empleos indirectos vinculados con la actividad.
En ese contexto, estimó que la reducción de locales significó la pérdida de alrededor de 250 puestos de trabajo.
“La verdad que el combo es bastante negativo”, resumió el dirigente al referirse al impacto de la caída de la actividad.
Costos altos y poco consumo
El presidente de la Cámara señaló que el problema también alcanza a los bares. Entre los principales obstáculos mencionó alquileres, servicios, impuestos y costos operativos.
Afirmó que los comerciantes tienen poco margen para trasladar esos aumentos a los precios porque el consumo cae aún más.
“Hoy tenemos estabilidad de precios, pero tenemos los sueldos muy bajos, entonces no tenemos consumo”, sostuvo Astudillo.
Promociones para intentar sostener la actividad
Ante la caída del consumo, los locales implementaron distintas estrategias para atraer clientes, como eventos, bandas en vivo, convenios con agencias de viajes y sorteos.
Astudillo mencionó como ejemplo a un local de la ciudad de San Luis que entregó tres motos y celulares durante el último año como parte de sus promociones.
El dirigente consideró que el entretenimiento quedó relegado dentro del presupuesto familiar: primero aparecen los gastos de vivienda, tarjetas, educación, supermercado e impuestos y recién después el dinero disponible para salir.
Reclamo por medidas para el sector
Astudillo sostuvo que el sector mantiene contacto con el Gobierno provincial, aunque planteó que las principales soluciones deberían surgir desde el ámbito nacional.
En particular, reclamó medidas vinculadas con impuestos, costos y acceso al crédito para los comerciantes que todavía intentan sostener sus negocios.
También cuestionó la falta de asistencia para quienes quedaron endeudados tras la pandemia: “No hubo nada”, afirmó sobre las promesas de créditos blandos y asistencia para los comerciantes afectados.
Una actividad que intenta sobrevivir
Para Astudillo, la situación no afecta solo a los boliches, sino al conjunto del comercio y agregó que mantiene conversaciones con representantes de otros sectores y que el reclamo se repite: “no vendo”.
El dirigente concluyó sintetizando que los propietarios de bares y boliches son pequeños comerciantes que intentan mantener sus negocios y puestos de trabajo pese al escenario económico.


