La ciudad colombiana de Santa Marta se encuentra en el centro de una investigación internacional tras el hallazgo del cuerpo descuartizado del italiano Alessandro Coatti, un científico que se encontraba de viaje por Sudamérica. El biólogo, de 42 años, desapareció el 3 de abril tras llegar desde Bolivia y Ecuador, y fue visto por última vez al tomar un taxi desde el hostel donde se hospedaba.
Tres días después, partes de su cuerpo fueron encontradas en distintos puntos de la ciudad: la cabeza, manos y pies dentro de una valija, y las piernas, días más tarde, en un saco de café. Su identidad pudo confirmarse gracias a una pulsera del alojamiento que llevaba en una de las extremidades.
Coatti arribó a Santa Marta con el objetivo de explorar la biodiversidad local, según detallaron fuentes diplomáticas. Durante su breve estadía, visitó el Parque Tayrona y, posteriormente, se dirigió solo hacia la zona del Parque de Los Novios, conocida tanto por su actividad turística como por la presencia de bandas criminales.
El embajador italiano en Colombia, Giancarlo Maria Curcio, señaló que se trata de un área donde operan grupos dedicados al robo de turistas mediante el uso de escopolamina, una droga que anula la voluntad de las víctimas. “También se descuartiza un cuerpo para demorar su identificación”, advirtió el diplomático, al referirse a las posibles motivaciones detrás del asesinato.
Entre las hipótesis que manejan las autoridades se contemplan un crimen de odio, un asalto que terminó en tragedia, tráfico de órganos o un encuentro con criminales que salió mal.
Nacido en Portomaggiore (Ferrara), Coatti estudió Biología Molecular en la Universidad de Pisa, donde también obtuvo una maestría. Se especializó en el Instituto Max Planck y trabajó en el prestigioso MRC Laboratory of Molecular Biology en Londres, donde colaboró con la profesora Antonella Riccio.
En la capital británica cursó una segunda maestría en el University College of London y, durante ocho años, fue parte del equipo científico de la Real Sociedad de Biología del Reino Unido. En 2024, decidió dejar su puesto para emprender un voluntariado en Ecuador y recorrer Sudamérica.
Sus colegas lo describieron como un investigador comprometido, talentoso y profundamente humano. La RSB expresó su dolor por la pérdida: “Será recordado por su calidez, inteligencia y pasión por la ciencia”.
El crimen generó una fuerte reacción diplomática. La Fiscalía italiana abrió una investigación paralela y envió un equipo forense a Colombia para colaborar con las autoridades locales. Por su parte, el gobierno colombiano activó un grupo especializado para seguir la pista de los responsables y ofreció una recompensa de 12.000 dólares por información clave.
La zona donde fue asesinado Coatti —cercana a la Sierra Nevada— está marcada por la presencia de grupos armados ilegales. Aunque se especuló con la posible implicación de guerrillas o paramilitares, estos negaron su participación en un video difundido en redes.


