El pasado jueves por la tarde, tres policías de Paraná, Entre Ríos, agredieron violentamente a un joven que trabajaba en una obra. La escena quedó grabada por cámaras de seguridad y generó un escándalo que terminó con los efectivos separados de sus funciones.
Un preocupante caso de abuso de autoridad ocurrió el jueves alrededor de las 14 en la ciudad de Paraná, provincia de Entre Ríos. Tres agentes policiales agredieron físicamente a Marcelo Bruffal, un joven que realizaba tareas de mantenimiento en la vía pública. El hecho fue registrado por cámaras de seguridad de la zona, cuyas imágenes se viralizaron y motivaron la intervención inmediata de las autoridades provinciales.
El episodio comenzó cuando Bruffal, vestido con remera naranja y pantalón gris, juntaba ramas sobre una vereda. Al pasar una camioneta policial, el joven habría comentado: “¿Qué pasa?”, lo que provocó que el móvil retrocediera a gran velocidad por una calle secundaria. Uno de los efectivos descendió con un arma larga, acompañado por sus colegas, y comenzó a increpar al trabajador.
Según el relato de Bruffal, tras un primer intercambio verbal, los policías se alejaron momentáneamente, pero luego uno de ellos regresó y lo atacó por la espalda, arrojándolo al suelo y causándole una lesión en la rodilla. «Ahí fue cuando me lastimé», contó la víctima, quien también señaló que los insultos y amenazas continuaron dentro del patrullero.
Durante el traslado, Bruffal pidió que aflojaran las esposas para acomodar su pierna, pero recibió gas pimienta en respuesta. “Me gritaban ‘¡Flaco, cállate!’ y me echaron gas”, denunció.
Además, su hermana —presente en el lugar e involucrada en un intento por frenar el ataque— también sufrió lesiones. Más tarde, al llegar a la comisaría, familiares de Bruffal mostraron el video del ataque. En ese momento, los policías implicados retiraron las placas con sus nombres del uniforme, aparentemente al darse cuenta de que habían sido filmados.
Ante la difusión de las imágenes y el testimonio de la víctima, el Ministerio de Seguridad y Justicia de Entre Ríos, en conjunto con la Policía provincial, resolvió separar de sus funciones a los tres agentes involucrados. La investigación quedó a cargo de la fiscal Sofía Patat, quien recolectó elementos suficientes para que los uniformados fueran puestos en situación de disponibilidad.
En un comunicado oficial, las autoridades señalaron que mantendrán una postura de “absoluta inflexibilidad ante cualquier conducta que se desvíe de los valores éticos y el profesionalismo que deben caracterizar a la fuerza policial”.


