El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció este lunes que el gobierno nacional prepara medidas para permitir el uso de dólares no declarados en el país sin exigir justificación sobre su origen. La iniciativa busca remonetizar la economía argentina y forma parte del programa de desregulación impulsado por la gestión de Javier Milei.
El titular del Ministerio de Economía, Luis Caputo, confirmó que el Ejecutivo trabaja en un esquema que permita a los ciudadanos utilizar dólares ahorrados sin tener que justificar su procedencia. “Queremos que la gente saque sus dólares del colchón y los gaste, sin rendir cuentas”, afirmó este lunes desde el Palacio de Hacienda.
La medida representa en los hechos un nuevo blanqueo de capitales, al eliminar barreras para el uso de fondos en efectivo, que podrían provenir de actividades no declaradas. “La gente no usa sus dólares porque le hacen demasiadas preguntas”, argumentó Caputo, quien considera que se necesita un cambio cultural que permita naturalizar el uso libre de divisas en la economía local.
Según el ministro, el objetivo es fomentar la remonetización del sistema económico nacional y estimular el consumo con divisas, algo que el Gobierno considera fundamental en el proceso de estabilización.
Para ello, el Ministerio de Economía colabora con el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) en el diseño de una serie de reformas que se darán a conocer en los próximos días.
Caputo sostuvo que en un país “normal”, nadie debería tener que justificar cómo gasta su dinero, incluso si no está bancarizado. Aunque evitó referirse al origen de esos fondos, el discurso sugiere que la prioridad del Gobierno es facilitar la circulación del dólar sin restricciones.
En cuanto a la política agroexportadora, Caputo no dio definiciones claras sobre si la baja de retenciones al campo se mantendrá en el tiempo. Indicó que la reducción temporal respondió al riesgo de sequía y la caída de precios internacionales, pero aclaró que la decisión estará sujeta a la evolución macroeconómica.
“El campo y la energía van a ser motores del crecimiento en los próximos años”, afirmó, aunque advirtió que el principal problema estructural no son los dólares, sino la recaudación fiscal. Por eso, enfatizó que “no hay margen para equivocarse” en el proceso de reducción impositiva.


